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La Asociación libre en el análisis como terapueta. Por Graciela E. Prepelitchi (Argentina)
Como ejemplos de este tipo de actos tenemos:
- El olvido temporal de palabras y nombres conocidos - El olvido de propósitos - Las equivocaciones en el discurso, escritura y lectura - La pérdida de objetos - Los accidentes aparentemente casuales - Ciertos tics o movimientos habituales hechos como sin intención y por juego, - Las melodias que se tararean sin pensar, etc
Fué un triunfo para el arte de interpretació n del psicoanálisis conseguir la demostración de que tales actos entrañan un sentido que puede ser descubierto sin mucho trabajo por la labor analítica.
Son manifestaciones de intenciones retenidas de la persona o bien pueden ser también consecuencia de interferencia de dos intenciones, una de las cuales es permanente o momentáneamente inconsciente.
Así se logró un material apropiado como ningún otro para aceptar la existencia de procesos inconscientes. La interpretación de los actos fallidos ocupa en el tratamiento analítico un puesto como medio de descubrimiento de lo inconsciente, al lado de la interpretació n de las asociaciones libres , mucho más importante.
La utilización de la asociación libre diferencia básicamente la técnica catártica de esta otra cuyo nombre es psicoanálisis, como lo dió en llamar su creador.
Este psicoanálisis era , en primer término, un arte de interpretació n y se proponía profundizar e investigar en como los sintomas neuróticos sustituian otros actos psíquicos omitidos. Se trataba ahora de utilizar el material de las ocurrencias del paciente como si apuntaran a un sentido oculto y adivinar por él tal sentido.
La experiencia mostró, que lo mejor y más adecuado que el analizador podía hacer era abandonarse a su propia actividad mental inconsciente, conservandose en un estado de atención constante ; evitar en lo posible toda reflexión y toda producción de hipotesis conscientes; no querer fijar en su memoria especialmente nada de lo oido, y aprehender de este modo, con su propio inconsciente, el inconsciente del analizado.
Las ocurrencias del paciente iban aproximandose, como alusiones y tanteos, a un tema determinado, de manera que nos bastaba arriesgar un solo paso para adivinar lo que a él mismo se le ocultaba y comunicarselo.
Este arte de interpretació n no podía concretarse en reglas fijas y dejaba amplio lugar al tacto y a la habilidad del médico; pero uniendo la imparcialidad a la práctica se llegaba regularmente a resultados a garantia; esto es, a resultados que se confirmaban por su repetición en casos análogos.
En tiempos en los que se sabía aún muy poco sobre lo inconsciente, la estructura de las neurosis y sobre los procesos psiquicos correspondientes, tenía que ser ya satisfactorio poder servirse de una tal tecnica, aun cuando no poseyera fundamentos teóricos más firmes. Y aun hoy se desarrolla de la misma manera, solo que con mayor seguridad y mayor saber sobre sus limites.
La asociación libre. Del uso de la hipnosis se aprendió que la desaparición de los síntomas iba paralela a la catarsis y además, la capacidad de asociación, altamente ampliada en la hipnosis, ayudaba a saber el camino que tenía que seguir el paciente para encontrar lo que necesitaba, es decir, las ideas y las reminiscencias asociadas con el síntoma. Al dejar la hipnosis, hubo de probarse el mismo método, pero sin estar en ningún momento en estado se sonambulismo y para sorpresa de Freud, observó que sin ejercer demasiada presión, en el paciente emergían numerosas asociaciones. Lo cierto es que estas asociaciones se veían desviadas de la comunicación, incluso de la conciencia, por ciertas objeciones que el sujeto se hacía. En este momento de la historia, Freud intuía que todo lo que el paciente asociaba a un cierto punto de partida tenía que hallarse en conexión interna con el mismo y de ahí salió una técnica consistente en mover al paciente a renunciar a toda actitud crítica y utilizar el material de asociaciones para el descubrimiento de las conexiones buscadas. Esta técnica nace con el nombre de psicoanálisis de la mano del neurólogo Sigmund Freud. La regla técnica fundamental. Os podéis imaginar, que la regla fundamental tiene que ver con esto que apuntamos en los párrafos anteriores: La asociación libre. Se inicia el tratamiento invitando al paciente a ponerse al paciente en la posición de un autoobservador atento a la lectura de sus pensamientos y obligándose a la sinceridad y a no excluir ninguna asociación aunque le sea desagradable, nimia, insensata o impertinente. Se demuestra además que precisamente esas ocurrencias que provocan censura, son muy valiosas para el hallazgo de lo olvidado.
Graciela E. Prepelitchi "El futuro tiene muchos nombres: para los débiles es lo inalcanzable, para los temerosos, lo desconocido; para los valientes, la oportunidad"
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