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La soberbia: prepotencia y altanería PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 14 de Junio de 2008 14:18
La soberbia: prepotencia y altanería
El Mundo. 03/2008

LA SOBERBIA: PREPOTENCIA Y ALTANERIA


La soberbia consiste en concederse más meritos de los que uno tiene. Es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. Es falta de humildad y por tanto de lucidez. La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo. Apetito desordenado de la propia persona que descansa sobre la hipertrofia de la propia excelencia. Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a sí mismo: sus notas mas características son prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, estar por encima de todos lo que le rodean. La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo que arrastra a sentirse el centro de todo un entusiasmo que es idolatría personal.

Hay dos tipos de soberbia, una que es vivida como pasión que comporta un afecto excesivo, vehemente ardoroso, que llega a ser tan intenso que nubla la razón pudiendo incluso anularla e impedir que los hechos personales se vean con una mínima objetividad.

La otra es percibida como sentimiento, cursa de forma más suave y esa fuerza se acompasa y la cabeza aún es capaz de aplicar la pupila que capte la realidad de lo que uno es  aunque solo sea en momentos estelares. Entre una y otra deambula la soberbia, transita, circula, se mueve y según los momentos y circunstancias hay más de la una o de la otra.
 
La soberbia es más intelectual y emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad en algún plano destacado de la vida. Se trata de un ser humano que ha destacado en alguna faceta y sobre una cierta base el balance propio saca las cosas de quicio y pide y exige un reconocimiento público de sus logros. Para un psiquiatra estamos ante lo que se llama una deformación de la percepción de la realidad de uno mismo por exceso.
 
Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos quedando estos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura todo les queda pequeño.
 
Hay una gradación entre las tres estirpes, soberbia-orgullo- vanidad, que van de más a menos intensidad, tanto en la forma como en el contenido.
 
Entre la soberbia y el orgullo hay matices diferenciales aunque el ritornello que se repite como denominador común puede quedar resumido así: apetito desordenado de la propia valía y superioridad. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preeminencia que uno cree que tiene frente a los de su entorno. En general estos dos conceptos se manejan como términos sinónimos aunque se pueden espigar algunas diferencias interesantes.
 
La soberbia es más cerebral se da en alguien que objetivamente tiene una cierta superioridad que realmente sobre sale en alguna faceta de su vida. Hay una cierta base. Facetas concretas de su andadura tienen un relieve que las realzaba sobre los demás.
 
Hay una evidencia por la que puede ser tentado por la soberbia no necesitando del halago de los otros y haciendo él mismo su propio y permanente elogio de forma clara y difusa, rotunda y desdibujada a tiempo y a destiempo con ocasión y sin ella.
 
Sus manifestaciones son mas internas y privadas aunque pueden ser observadas por una  atmósfera grandiosa que él crea sobre su persona y además a través de sus máscaras hay arrogancia, altanería, tono despectivo hacia los demás que se mezclan con desprecio, desconsideració n, frialdad en el trato distancia gélida impertinencia e incluso tendencia a humillar.
 
Otras veces esas máscaras son de una insolencia cínica mordaz con un ritintín de magnificencia que provoca en el interlocutor un rechazo frontal. En los casos algo mas leves, baja la hoguera del engreimiento y entonces la relación personal se hace más soportable.
 
El orgullo es mas emocional Es una alta opinión de uno mismo mediante la cual la persona se presenta con una superioridad y un aire de grandeza extraordinario. Puede ser lícito y hasta respetable. Decía Luis Vives que “es un amor a uno mismo por méritos propios”. Puede ponerse de manifiesto en circunstancias positivas en donde el lenguaje coloquial se mezcla con hechos e intenciones. En esos casos dimana de causas nobles y puede ser hasta justo. El orgullo de ser un buen cirujano, un buen, padre,un excelente poeta,ser de una región concreta de un país...
 
Todo esto está dentro de unos límites normales.
 
Puede encuadrarse en el reconocimiento a una labor bien hecha.
 
La palabra vanidad procede del latín vanitas-tatisque significa falto de sustanciahuecosin solidez. Se dicetambiénde algunos frutos cuyo interior está vacío, en donde solo hay apariencia. Mientras la soberbia es concéntrica, la vanidad es excéntrica. La primera tiene su centro de gravedad dentroen los territorios más profundos de la arqueología íntima. La segunda es más periféricase instala en los aledaños de la ciudadela exterior.
 
La soberbia es subterránea. La vanidad está en la pleamar del comportamiento. En la soberbia uno tiene una enfermedad en el modo de estimarse uno a sí mismo en una pasión que tiene sus raíces en los sótanos de la personalidad en donde brota el error por exceso de auto  nivel.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     
 
En la vanidad la estimación exagerada procede de fuera y se acrecienta del elogiola adulaciónel halagola coba mas o menos afectada y obsequiosa que lleva a dilatar alguna faceta externa y que de verdad tiene un fondo falsoporque no contempla mas que un segmento de la conducta.
 
En la soberbia y en la vanidad hay una sublevación del amor propio: que pide un reconocimiento general. La primera es más graveporque se suele añadir la dificultad para descubrir los defectos personales en su justa medida y apreciar las cosas positivas que hay en los demásal permanecer encerrado en su geografía ampulosa.
 
Se pueden distinguir dos modalidades clínicas de la soberbiaentre las cuales cabe un espectro intermedio de formas soberbias. Una es la soberbia manifiesta que es notarial y que se la registra a borbotonescon una claridad absolutalo cual suele ser poco frecuente. Ahí petulancia y presunción. La otra es la soberbia enmascaradaque es la mas habitual y que se camufla a soto voce por los entresijos de la forma de ser y que es mas propia de las personas inteligentes y teniendo un sentido amplio y desparramado que asomase escondesalta y bulle y revolotea por su mundo a personal. ¿Cuáles son estos síntomas?
 
Voy a resumirlos esquemáticamente:
 
1- Aire de suficiencia que refleja un bastarse a si mismo y no necesitar de nadie. Engreimiento que esculpe y hace hierático el gesto y lleva al hábito altanero.
 
2- La borrachera de si mismo tiene su génesis de una zona profunda e íntima donde se elabora esa superioridad. Las manifestaciones mas relevantes son: susceptibilidad casi enfermiza para cualquier crítica con un cierto fundamentogran dificultad para pasar desapercibidotenden cia a hablar siempre de si mismosi este no es el tema central de conversaciónenseguid a decae su interés en la participación y el dialogo con los demásdesprecio olímpico hacia cualquier persona que aflore en su cercanía y de la que se pueda oír alguna alabanza. Esta embriaguez puede disfrazarse de los mas variados ropajes
 
3-La soberbia entorpece y debilita cualquier relación amorosa. Cuando alguien tiene un amor desordenado a si mismo como el descritoes difícil darse a otra persona y poner los sentimientos y todos sus ingredientes para que esa relación se consolide. Esto hace casi imposible la convivenciavolvié ndola insufriblepues reclama pleitesíasumisió nacatamiento y hasta servilismo. No podemos olvidarque para estar bien con alguienpara establecer una relación de convivencia estable y que funcione hace falta estar primero bien con uno mismo
 
4-En la soberbia se hospeda una obsesión exagerada por uno mismo que ha ido conduciendo a una excesiva evaluación del propio mérito. Y afloran términos como alardearjactarsevan agloriarse.
 
Lo contrario de la soberbia es la humildad. Todo el edificio de la persona equilibrada se basa en una mezcla de humildad y autoestima. La una no está reñida con la otra. Una persona que reconoce sus defectos y lucha por combatirlos y a la veztiene confianza y seguridad en sus posibilidades.
 
Entre la soberbiael orgullo y la vanidad hay gradosmaticesvertie ntes y cruzamientos recíprocos. Por esos linderos se suele acabar en el narcisismopatró n de conducta presidido por el complejo de superioridadla necesidad enfermiza de reconocimiento de sus valías por parte de la gente del entorno y la permanente autocontemplació n gustosa.
 
Lasch en su libro la cultura del narcisismo dice que en la cultura americana este es un emblema de nuestro tiempo. Freud puso de moda este términorecordando a la planta del narcisoque crece a orillas de los estanques y se mira en el espejo que el agua le ofrece. Lipovetsky en su libro La sociedad perdida habla del interés desmedido por la propia imagen: por la personalidadpor el cuerpo y sus partes descubiertas (la cara y las manos) y por la necesidad de aprobación de los demás que tienen este tipo de personas.
 
El análisis se complica más de lo que quisiéramos y hay un terreno magnético e imantado entre estas tres estirpes mencionadas.
 
Sólo el amor puede cambiar el corazón de una persona. Cuando hay madurezuno sabe relativizar la propia importanciani se hunde en los defectos ni se exalta en los logros. Y a la vezsabe detenerse en todo lo positivo que observa en los que le rodean. Saber mirar es saber amar a lo sencillo se tarde tiempo en llegar.

Enrique Rojas
Catedrático de Psiquiatría
Graciela E. Prepelitchi
 

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