(Paso del 9 al 21)
PASO 1: YO SOY DIOS
Génesis 13 … mas si entonces me preguntan cuál es su nombre ¿qué les diré?
14 Y le contestó (Dios): “Yo soy el que soy”. Y agregó: Así dirás a los hijos de Israel: “Yo Soy me envía a vosotros”.
PASO 9. EL PODER PROCEDE DE LA DISCIPLINA.
Tenía 28 años cuando llegué por primera vez a una comprensión del Tao y del Yo Infinito. Lo que me condujo allí más que ninguna otra cosa fue el deseo de entender los mundos invisibles que nos rodean y la verdadera naturaleza de nuestro potencial como seres humanos.
Recuerdo un día que, conduciendo de Putney a Londres, había una pequeña iglesia en la carretera principal; aparqué el coche y entré. No sabía por qué. La iglesia estaba casi vacía. Me arrodillé en la parte de atrás y miré alrededor. Era vieja y bella, como muchas iglesias victorianas; un organista estaba practicando sobre mi cabeza, en la galería del coro, la Fuga de Bach, creo recordar.
Me acuerdo de decirme a mí mismo,
“¿Quién soy yo? ¿Qué quiero en esta vida? ¿Cuáles son mis metas?”.
Reflexioné un momento y me dí cuenta de que lo que realmente quería era conocimiento. Así que, abrí los brazos, miré a lo alto, en la vaga dirección al cielo y dije:
Dios, hazme realmente sabio. Dame sabiduría
no pedí glamour, poder, enormes cantidades de dinero, o una vida fácil. Pedí sabiduría.
Ese fue uno de los días más impactantes de mi vida, porque ese deseo declarado de sabiduría se convirtió en mi afirmación en esta vida. No pasó mucho tiempo hasta que me encontré a un tipo que enseñaba una especie de curso de meditación de las ondas mentales, un curso en el arte de entrar en trance profundo. Pronto encontré otros maestros y fui allí. Poco a poco, conseguí cierta cantidad de sabiduría, y aún estoy aumentándola. Por tanto la fuerza Divina está aún suministrándomela según el trato que hice con ella en aquella pequeña iglesia en Putney, hace muchos años, ¡y la bendigo por ello!.
Supongo que cuando llega el momento de la verdad, ¿es tu deseo de sabiduría más grande que la necesidad de comodidad de tu ego? En tu lucha por decidir quién controla tu vida, tu ego o tú, debes tener una cantidad de autodisciplina o el ego vencerá.
Así que el paso 9 es darse cuenta de que el poder verdadero viene de la disciplina.
El auténtico poder, la verdadera sabiduría, la habilidad de aceptar el Yo Infinito y trascender este plano físico y entrar en otros mundos, otras percepciones, viene solamente de la disciplina. ¿Por qué?
No es que Dios esté sentado allá arriba en algún lugar diciendo “Tienes que hacer esto, y quiero que lo hagas”. Dios es una energía. No reacciona emocionalmente y no le molesta si te encuentras a ti mismo o no. No, la disciplina es importante porque sin ella no puedes controlar la mente. Si no puedes controlarte a ti mismo, serás una víctima del niño malcriado interior; en vez de convertirte en un adulto espiritual, permanecerás, en sentido espiritual, siendo adolescente.
Por tanto has de empezar a hacer cosas que te ayuden a ejercer el control.
Cuando mencionas la disciplina la mayoría de la gente huye, como si los mongoles estuvieran a punto de bajar de las montañas. Es cómico, las vueltas que puede dar el ego antes que aceptar tu autoridad sobre él. Creo que es mejor aproximársele gradualmente. Inventa cosas, una tras otra, disciplinas de naturaleza menor, otras mayores, pero mantén el ego acostumbrado a la idea de que vas a hacer cosas que no le van a gustar necesariamente. Tiene que comprar la idea de que estás al mando. En general no importa qué disciplina adoptes, mientras ejerzas alguna.
Aquí van unas pocas que funcionaron para mí. La primera es la disciplina de la serenidad. Muchos no ven la serenidad como una disciplina, pero en el mundo moderno, has de trabajar duro para tener algo de tiempo para la tranquilidad y el silencio. La actividad alimenta la personalidad con sus gratificaciones y hace que el ego se sienta importante. Tiempo de tranquilidad, serenidad y silencio debilita el poder del ego y hace a tu yo interior más especial. Es un bello equilibrio. Así que apaga la tele, desconecta el teléfono, pon música ambiente, o permanece en el silencio total durante una o dos horas. Si no te las puedes arreglar para tener tanto tiempo porque estás realmente demasiado ocupado, por lo menos intenta conseguir diez o quince minutos diarios. El silencio y la tranquilidad son la manera en que rezas al Yo interior.
Como parte general de tu serenidad, es importante desengancharse de las discusiones y los antagonismos, de las defensas de posturas adversarias en las que te pudieras ver inmerso. Es duro superar el mundo “real” y aceptar un estilo más angélico si estás constantemente en guerra con la gente.
Reñir con otros te mantiene metafísicamente atrasado. Tu energía no puede subir mientras estás discutiendo con los neandertales en el mercado de la vida. No importa si tu causa es justa o injusta; es la emoción y las formas-pensamiento de la discusión lo que te cierra. A veces las riñas son inevitables, especialmente si tienes un montón de interacciones sociales y financieras en tu vida. Más tarde o más temprano, unos pocos platos caerán de la alacena, por decirlo de algún modo. Pero haz que tus disputas sean cortas y tan sin emoción como sea posible. Si tienes cuestiones pendientes, intenta resolverlas.
No tienes que enamorarte de todo el mundo, pero, por lo menos, intenta reconciliar las situaciones lo mejor posible para que la emoción no te controle. Libérate de la gente que te crea problemas incluso si esto te cuesta admitir tu derrota; deséales el bien y mándalos por su camino. La libertad es más importante que ganar las guerras de poder del ego.
Otra disciplina que encuentro particularmente importante es poner orden en tu vida. El desorden alrededor y una vida revuelta reflejan un débil estado metafísico y psicológico.
Si eres poderoso, dominarás tu vida, encontrarás tiempo para limpiar y ordenar tus cosas y querrás que esto forme parte de tu disciplina personal. El desorden es la manifestación externa de la ansiedad y pereza del ego. A través del desorden, el ego ejerce control sobre ti. Es el niño malcriado interior, obsesionado consigo mismo, esperando a que su madre recoja todo. O, a veces, este niño del demonio, es demasiado importante y especial y lleno de sí mismo para hacer cosas mundanas como hacer la limpieza y lavar los platos. Cuanto más acomodes a ese niño, más hará de tu vida una infelicidad.
Haz tu vida tan inmaculada como te sea posible, y mantén las cosas estilo zen y limpias. El orden te ayuda a tener autoconfianza. La vida se vuelve una oración, más que un caótico manifiesto de una mente inmadura. El esfuerzo que lleva establecer orden se recupera de varias maneras. Como afirmación de tu control, te ayuda a sentirte seguro. Te permite un mejor flujo de ideas y, lo más importante, no necesitas malgastar tu energía buscando cosas, pasando sobre un caballo muerto camino del hall cada vez que llaman a la puerta.
Hay muchas disciplinas poderosas que te puedes inventar. Es mayormente hacer cosas que te ayudan y no gratifican al ego. Prueba a levantarte temprano, tomar duchas frías, pasear por el parque o el bosque antes del amanecer. Los antiguos vieron la gracia de Dios en la simplicidad, humildad y abundancia de la naturaleza: los animales, el viento, el agua, el calor del sol, y a través del flujo y reflujo de las estaciones. Caminé por el bosque cada noche durante tres años. Aprendí a ser amigo de la lluvia y de la nieve, y descubrí cómo mantenerme caliente usando mi mente.
Superé mi miedo a la oscuridad.
En las bellas noches, me acosté sobre una gran roca mirando el cielo estrellado. Llamé a la inmensa Bondad para que me mostrara las cosas que aún no sabía. Estaba allí cada noche, caminando en silencio, cavando profundo dentro de mí para descubrir cosas. La fuerza de Dios es genial. Te enseña cosas. Algunas de las que me ha enseñado, nunca las entendí, pero eso es culpa suya.
A veces, el tiempo era atroz. Pero caminaba de todos modos; era mi disciplina. Aprendí a ignorar el tiempo. No iba a dejar que mi personalidad aullara y protestara porque hacía viento o helaba o hacía frío o nevaba, o lo que fuera. Iba a “hacer” un clima y no reaccionar.
Aprendí a andar de un modo especial, que proviene de una de las órdenes monásticas de china. Creo que se llama el paso del tigre. Más que apoyar primero el talón y luego los dedos del pie, como hacemos normalmente, en el paso del tigre apoyas tu pie hacia delante con cada paso apoyando la parte exterior primero, luego los dedos y finalmente el talón.
No sé si te acordarás de la vieja serie de televisión “Kung-Fu”, pero había una escena en la presentación en la que “el pequeño saltamontes” tenía que andar sobre papel de arroz mientras el maestro /el que tenía bolas de pin-pong por ojos) estaba por allí. Bien, el paso del tigre es un poco así.
Es muy grácil y silencioso, pero no es fácil de hacer. Te fuerza a concentrarte mientras andas. Yo haría mi paso del tigre durante una hora o así, luego volvería a casa y me tomaría una taza de té, y completaría mi disciplina diaria con una meditación de 24 minutos.
Ese es mi método preferido, un minuto por cada hora del día.
En mis comienzos, usaba un metrónomo theta para meditar; emite un sonido de clic que oscila de 4 a 6 ciclos por segundo. Las células de tu cerebro empiezan a quedar atrapadas en el ritmo del metrónomo y entras en una velocidad cerebral, en estado de trance, sin ningún esfuerzo ni experiencia previa. Puedes adquirir un aparato electrónico que genere una variedad de sonidos de meditación, pero suelen ser caros. Una vulgar cinta de audio theta es más barata; montones de sitios las venden.
El quid acerca de andar y meditar es que al usar tu voluntad para reforzar tu quietud, le sacas poder al dominio del ego. Es importante hacerse disciplinado, inventando maneras de desafiar el control de la personalidad de uno. Te coloca en el asiento del conductor, ayudándote a separarte de las emociones negativas. Entre las disciplinas que tomé está el vegetarianismo, en el que estuve siete años. Caminé durante tres. He meditado bastante a diario desde que comenzó mi viaje espiritual.
También me he tomado tiempo para revisar cada día. Este proceso viene de la tradición hindú y se suele hacer de noche. Consiste en repasar, con el ojo de la mente, los eventos del día, recorriéndolos hacia atrás desde la hora de ir a dormir hasta que amanecimos. No valores o comentes demasiado lo que ha pasado, sólo observa. Este ejercicio es un modo de desenredar esas experiencias. Corta la necesidad de tener un montón de sueños triviales, en los que la mente procesa las cosas que pasaron durante el día. Es cómo ir hacia atrás en el tiempo; es una disciplina para hacer justo antes de ir a dormir, así te das cuenta de tu vida. La vida no pasa a través de ti solamente; tú te tomas tiempo para notarla. Revisar los eventos del día despeja la mente y te permite ir a dormir en un estado de conciencia muy puro.
Mucha de la comunicación interior que tienes con tu Yo Infinito es inicialmente por la noche.
Si tienes un problema particular en la mente, ponlo para revisar por la noche. Pide a tu Yo Infinito que lo considere. Dí, “esta noche quiero que revises esta situación particular”. Por favor, dame la respuesta a mi problema por la mañana” Al día siguiente, cuando te despiertes o más tarde, ideas y soluciones te vendrán a la mente. Hacer este proceso te permite establecer una comunicación más sólida entre tu yo intelectual- emocional, que hace el día a día, y tu Yo Infinito, que es tu Yo real.
Otra disciplina, que analizaré con detalle en el paso 14, es la disciplina de no criticar ni juzgar.
Como discutir y luchar, criticar y juzgar te encierra dentro del mundo del ego, negándote el acceso al mundo infinito.
Mediante la serenidad, te desconectas de las perturbaciones de las emociones tribales, y eso te ayuda a separarte de tus propias emociones.
Haz tiempo para estar contigo mismo, tiempo para contemplar quién eres realmente.
Es una experiencia maravillosa si no la has hecho. Empiezas a saber por fin ¿Quién es esta persona?.
Prueba esto: busca una habitación oscura, enciende una vela, y siéntate frente a un espejo. Contémplate, mirando ligeramente hacia abajo, que es más descansado para los ojos. Mira al centro de tu ser, en el área del corazón. Sólo mira en silencio a tu imagen reflejada allí; varias caras pueden aparecer superpuestas sobre la tuya y tus más íntimos sentimientos empiezan a venirte desde el espejo. Tendrás nuevas percepciones, y si usas el metrónomo que sugerí, te ayudará a inducir el estado de trance theta.
Las visiones vienen a la mente, y a veces otros mundos te dan un vislumbre de las dimensiones celestiales. A veces parecerá como si los otros mundos te alcanzaran desde el espejo. Sólo observa; no dejes que te desequilibren.
Pronto te acostumbrarás.
El ejercicio del espejo, el caminar silencioso y la meditación empiezan a mostrarte la verdadera naturaleza multidimensional de esta realidad física.
Cuando aceptas el Yo Infinito, te enseñará cosas que jamás has visto. A veces serán cosas simples, como los espacios entre las hojas de un árbol o el silencio entre las palabras de una conversación.
A veces te enseñará cosas mayores, como la puerta entre dos mundos; de repente ves el mundo intermedio flotando entre la inspiración y la espiración de esta experiencia cósmica que llamamos vida. Tu ser interior y exterior entran en deliciosa conversación y pronto se funden en uno, y la realidad exterior cambia para reflejar la serenidad de tu ser interior.
Te preguntarás algo a ti mismo y un autobús pasará con un anuncio de champú pegado a su costado, y el texto del anuncio será la respuesta a tu pregunta. La vida se convierte en un símbolo de tu Yo interior, una parte de ese diálogo interactivo y dinámico con todo lo que te rodea. El Yo Infinito está allí para guiarte y enseñarte, para conducirte a tener más y más energía. Pero la disciplina es vital, porque no puedes comenzar a doblegar el ego sin disciplina.
PASO 10. CENTRANDO LA MENTE.
Centrar la mente es vital en el descubrimiento de uno mismo. Sin disciplina mental y sin control, la vida es una batalla perdida. Es como tener 40 pollos en un camión y que estén todo el rato revoloteando por allí dentro.
Hay plumas por todos lados, y se produce una conmoción tremenda. De algún modo tienes que sentarlos en filas y mantenerlos quietos.
Centrar la mente es una disciplina que haces en estado de vigilia y también en estado meditativo. Cuando estás despierto es mayormente un asunto de entrenamiento, el mantenerse observando la vida más que reaccionando a ella. La mente, percibiendo a través de los cinco sentidos, está programada para reaccionar. Así que alguien dice algo y la mente, indómita, responde, a veces de manera obvia, otras más sutilmente, enfado, felicidad, alegría, frustración, lo que sea.
Lo que vas a hacer como parte del centramiento es completar el proceso de separación entrenándote a ti mismo a no reaccionar. Necesitas tomar distancia, no implicarte; acción, no reacción. Tienes que comprar la solución en la vida, no la emoción. Aprender a ser un observador de la vida y un observador de ti mismo.
El ejemplo clásico que uso en mis conferencias es el modo en que la gente reacciona cuando empieza a llover. La lluvia es un maestro. Es perfecta para aprender a separarse. A la gente no le gusta la lluvia; reaccionan negativamente, a menudo se enfadan. Es cómico mirarlos seguir sus necias rutinas mientras intentan esquivar las gotas de lluvia. Puedes reaccionar y hacer todas esas estupideces, o estar de acuerdo con que llueva. La próxima vez que llueva, ponte tu mejor ropa y el abrigo y tal vez invierte dinero en hacerte un peinado de moda y, justo cuando empiece a llover, sal fuera. No te resistas al frío. Experimenta la mojadura, el aguanieve, sólo dí Eh, estoy aquí y llueve.
La lluvia es normal; es un regalo. Tú estás paseando por la eternidad, inmortal e infinito y se te “orinan” encima.
¿Y qué?
Practícalo, entonces podrás ir a cenar con la suegra o hablar con el director del banco del estado de tu cuenta o cualquier cosa que se te haga difícil. Por tanto si el coche no está en el aparcamiento cuando vuelves la próxima vez, sólo estate de acuerdo “no hay coche”, y di, ” ¡Oh, voy a hacer el paso del tigre ya que mi coche se ha ido!”.
La gente que encuentras regularmente, amigos, parientes, compañeros de trabajo que te molestan, gente que es particularmente incómoda de tratar, permíteles ser tus maestros. Cuando te vuelvan loco, úsalo como una prueba de tu compostura y fuerza. Da un paso atrás y observa; no reacciones. Poco a poco verás como, quizás, has dejado que otros ejercieran el poder sobre ti en el pasado porque sabían que podían pulsar en ti la tecla de reaccionar negativamente. Cuando no reaccionas eres libre; tendrás una percepción más clara de cómo manejarte mejor en situaciones personales difíciles. Tal vez lo que necesites es hacer horas de aeropuerto. Como digo en uno de mis libros, los aeropuertos son uno de los inventos más grandes del mundo moderno. Soy un gran creyente en los aeropuertos: no hay casi nada que no se pueda sanar con un poco de “aeropuerto”.
Vuélvete un observador silencioso de la vida y un compasivo observador de ti mismo. No eres tus emociones o tu cuerpo, o tu personalidad y su ego.
Eso es sólo una parte de lo que eres. De hecho eres una energía divina que está evolucionando, operando a través de las complejidades del cuerpo, mente y emociones, para comprenderse a sí mismo como un ángel espiritual, un espíritu eterno que está creciendo y aprendiendo, calmadamente, en la infinitud y corrientemente llamado “ser humano”.
Ahora, volvamos a la parte obvia de centrar la mente, que nos lleva de vuelta, por supuesto, al estado meditativo. No soy capaz de ver cómo podrías alcanzar esa infinidad dentro de ti sin contemplación y meditación.
De algún modo has de acceder a la mente subconsciente donde tus más profundos impulsos y urgencias residen. Si no miras la mente subconsciente y observas la programación social e intelectual que has recibido, nunca verás por qué las cosas son como son y cómo la complejidad más íntima de tus sentimientos se está proyectando en tu vida exterior. Nunca comprenderás apropiadamente cómo esos factores han dado lugar a las circunstancias de tu vida. Sin contemplación y sin mirar hacia dentro, vuelas a ciegas; no tienes modo real de entender quien eres.
Para la mayoría de la gente su experiencia de vida en el planeta es sólo externa. Observan los resultados de sus acciones únicamente desde el punto de vista del ego. Es una vida de confusión y dolor, y es a menudo, bastante triste. Ellos se convierten en víctimas de sus mentes. Culpan a otros cuando, de hecho, la respuesta yace en sus impulsos subliminales, deseos y miedos.
Intentan sanarse intentando eliminar sus reacciones:
Estoy asustado, será mejor hacer algo, comer chocolate, beber, tomar drogas, cualquier cosa para parar el sentimiento desagradable que estoy experimentando. Pero sabes que no puedes sanarte a ti mismo dándole chocolate a tus miedos y reacciones.
Un día has de descubrir de qué lugar de tu programación salen los miedos, entonces puedes eliminarlos.
“¿Por qué es que cuando veo un hombre con abrigo verde y paraguas, me asusto? preguntas. Porque cuando tenías cinco años, un hombre con abrigo verde y paraguas te hizo “Buuu” y te asustó. E, incluso aún cuando puede que no recuerdes el suceso, estás condicionado para reaccionar así ante los tipos que van de verde.
Todos los rompecabezas de la vida tienen una respuesta en la mente subconsciente. Lleva algo de tiempo llegar allí y sacarla, pero el proceso de mirar dentro deshace los nudos y las complicaciones que se han ido construyendo sobre ellos a lo largo de los años.
La meditación no tiene porqué ser complicada. Algunos te dirán que es nada menos que sentarse de piernas cruzadas en la posición del loto, haciendo ooommm en el templo. De hecho, cualquier meditación que es dolorosa o poco confortable de hacer está distrayéndome, desde mi punto de vista.
O.K., así que vas a ponerte tu bata y puedes poner el dedo gordo del pie en la oreja, gran trabajo. Cuándo lo ves desde el lado práctico, ¿cuántas veces en esta vida crees que necesitarás limpiarte los oídos con el dedo gordo del pie?. Con perdón, ¿eso para qué sirve?
De cualquier modo, ahí estás, todo contorsionado, y todo el mundo puede ver lo increíblemente espiritual que eres. (…) Todas las veces que pones en marcha una actuación para que los demás vean lo espiritual que eres, pierdes el hilo. El yo infinito es invisible. Cualquier tipo de meditación estará bien; no tiene que ser una gran actuación a menos que tú realmente lo quieras así.
En cierto modo, la meditación es un proceso bastante cerebral, porque es el arte de pensar acerca de no pensar. Esto no cuadra con mucha gente, especialmente con las mujeres, quienes a menudo viven tanto de sus sentimientos que encuentran que no pueden meditar del modo tradicional. Por tanto, cada uno debería meditar a su propia manera, del modo que se sintiera confortable- durante un masaje o trabajo corporal, mientras juega con los niños, o en una actividad contemplativa. Todo está bien; no pienso que haya sólo una manera.
Como parte de esta discusión sobre meditación, hablemos brevemente sobre ondas cerebrales. Cuando estamos despiertos, nuestro cerebro oscila aproximadamente a 14 ciclos por segundo o más. Esto no significa que tu cerebro entero está funcionando a esa frecuencia; significa que esa es la frecuencia predominante en la banda de las ondas cerebrales. Es conocida como estado beta; es el estado normal de vigilia. Por debajo del estado beta está el estado alfa. Se sabe mucho acerca de él.
Hay cantidad de información que puedes leer y cursos que puedes tomar para aprender a generar el estado alfa. Es un ligero estado meditativo, la banda de ondas de la intuición y algunas percepciones extrasensoriales. También es el estado en el que, al parecer, tienen lugar los sueños. Estás en alfa cuando tu cerebro oscila entre 7 y 14 ciclos por segundo. Es un estado muy regenerativo, muy bueno para la reducción de stress, meditación ligera, y permitirte disfrutar de la relajación psicológica.
Por debajo del estado alfa está la banda theta, que va de 4 a 6 ciclos por segundo. Theta es el estado de trance. Cuando tu cerebro esté en theta, serás capaz de sentir tu cuerpo físico, pero sólo mínimamente. En theta, sales de la percepción del ego y te conviertes en la mente universal. Lo que encontré más fascinante acerca del estado theta es que no lleva mucho tiempo aprender a generarlo, especialmente si usas el metrónomo del que hablé.
Acceder a theta es una disciplina excelente, porque entras en meditación profunda; lo que haces es sacarle el poder al ego. Le estás diciendo a tu personalidad, Escucha, siéntate y cállate.
Seguro que al principio va a venir con pequeñas formas-pensamiento tales como, Eh, necesitamos echar gasolina al coche, y cosas por el estilo.
Pero tu rechazarás esos pensamientos que vienen. Dirás: “No acepto esta energía; me las arreglaré con el coche luego. No acepto esa percepción; estoy cambiando mi enfoque. Gracias por avisarme de ese miedo, pero no acepto el miedo como una realidad en mi vida. Cuando necesite actuar lo haré“.
Cuando empiezas a tratar así a los pensamientos que surgen y a controlar el flujo de tu actividad mental, empezarás a alcanzar ese lugar profundo en tu interior que es santo y espiritual, el lugar donde entras y abrazas tu yo infinito. Pronto verás que no eres sólo tu propia mente, sino que formas parte de la molécula que es la mente global. Más allá de la molécula de la mente global está la molécula de la mente cósmica, que sería la mente de Dios, la mente de todo lo que existe-pasado, presente y futuro. ¡Clic!, una puerta se abre y entras en el lugar exacto. Es un mundo mágico.
La meditación también te cambia psicológicamente. El cóctel químico de tu cerebro es resultado del modo en que te sientes, de tus emociones y actitudes. Esto se ha descubierto en los últimos diez años. Inicialmente se pensó que la forma de ser y las actitudes eran el resultado de la configuración química del cerebro, pero es ampliamente reconocido ahora que, de hecho, nosotros alteramos el cóctel químico de nuestro cerebro a través del modo cómo nos sentimos.
Los químicos en tu cerebro reaccionan a la emoción. Por tanto, una persona que es neurótica o histérica cambiará gradualmente su mix químico en el cerebro, y él o ella será cada vez más histérico. Si eres ligeramente psicótico y te permites a ti mismo estar así por un período de tiempo, la composición química de tu cerebro cambiará para reflejar cómo te sientes.
De modo análogo, si eres muy negativo, el cóctel cambia y te haces cada vez más negativo.
Si empiezas a entrar en tu casa espiritual, tu lugar de serenidad, el cóctel de tu cerebro empezará a cambiar y será cada vez más sereno. Las endorfinas empezarán a dispararse, te haces cada vez más feliz, el nivel de serotonina cambia, y la calma desciende sobre ti. De repente empiezas a convertirte en una persona reposada, cambiando la naturaleza psicológica de tu cerebro.
Aceptando una disciplina meditativa y haciéndola durante 24 minutos al día, empezarás a afirmar, Estoy al mando. Estoy estableciendo control sobre mí mismo, mis emociones, mis ideas y mi intelecto. No soy mi ego, estoy a cargo de mi vida. Lo que dices realmente es No soy mi personalidad. Por supuesto que he de operar a través de mi personalidad, pero no soy sólo mi personalidad y sus deseos y reacciones. Soy un ser infinito observando mi personalidad.
Así que, halla un momento bueno para meditar, preferiblemente por la mañana, antes de que el resto del mundo se haya levantado, pon tu metrónomo a funcionar y siéntate. Al principio será algo frustrante, porque no experimentará s nada en particular. Pero, poco a poco, vas a ver manchas de colores frente a tus ojos. Déjalas pasar.
Luego vendrán a ti los símbolos. Entrarás en lo que parece ser otros mundos y otras dimensiones. Las palabras se dejarán caer en tu mente, no desde tu consciente sino desde tu subconsciente. Una nueva enseñanza se abrirá para ti. Es genial, como volver al colegio; hay una tremenda excitación en descubrir quien eres.
El maestro, el maestro sobrenatural, es interior. Pero es a través del ego, yendo al fondo de tu mente subconsciente y pasando a través de ella, a esos reinos cósmicos del Ser, donde tú encontrarás la energía sobrenatural. Te enseñará y te mostrará. A veces, lo que te enseñará es muy práctico, como información acerca de tu salud, finanzas o relaciones. Otras veces te mostrará patrones generales que desarrollar en la vida diaria. Algunas veces te ayudará a entender la evolución humana y el destino general del mundo o te dará una percepción más elevada, o una explicación de la posición en que generalmente te encuentras.
Este es un tiempo muy heroico para estar en la Tierra. Hay una cantidad tremenda de creatividad, cambio y posibilidades. Eres parte de ello. Es una era verdaderamente maravillosa. Tu decisión de estar aquí ahora, en este tiempo maravilloso fue uno de los movimientos espirituales más geniales que hayas hecho.
A través de la disciplina de la meditación te liberas a ti mismo. Esto no sucede en 10 ó 15 minutos. La meditación es un proceso que vas a trabajar para el resto de tu vida. Puede que no en la misma duración de 24 minutos cada día. A veces la meditación puede ser de 5 ó 10 minutos en el autobús, yendo al trabajo, o en un avión de un sitio a otro. Quizás algunos días puedes estar demasiado ocupado para molestarte en poner el metrónomo, pero pararás y saldrás de tu coche y te sentarás al lado de la carretera en algún lugar, en un campo o debajo de un árbol, y estarás allí, en silencio.
En consecuencia, el paso 9 de los 33 pasos es El poder viene de la disciplina. El paso 10 es Centrando la mente. Sin estos dos pasos, no tienes muchas posibilidades, porque te sentirás inspirado durante un momento, luego poco a poco el ego ganará de nuevo y volverás adonde estabas. Por lo tanto, meditación, centramiento y reflexión; trabajar sobre uno mismo, e intentar comprenderse es el acto de reclamar que el Poder te enseñe. Graciosamente te enseñará.
Está feliz de hacerlo.
PASO 11. SABER Y CREER QUE YA ERES EL PODER.
El paso 11 es saber y creer que ya eres parte de este poder, que tienes la energía del iniciado en tu interior y que tú eres el poder. Hay una diferencia tremenda entre esperar convertirse en él - esperar ser un gran actor, tener la esperanza de llegar a tener un millón de dólares o esperar casarse algún día con la persona de tus sueños. Tú tienes que pertenecer al sueño también.
Por lo tanto, has de creer en un infinito que no puedes tocar, oler, ver, saborear o escuchar. Pero, extrañamente, puedes gradualmente aprender a sentirlo.
Porque el infinito dentro de ti está más allá de la mente subconsciente, oscilando más rápido que la personalidad, más rápido que la mente subconsciente, está fuera de tu percepción normal. Por ello, se requiere que te conviertas en él. Eso es, comprender que tú eres eso incluso si no lo puedes ver aún.
Tras muchos años de usar el metrónomo theta para meditar, empecé a tener cortos vislumbres de otros mundos. Al final se volvió fácil llegar allí, y regularmente veía el túnel cercano a la muerte del que habla la gente que ha sobrevivido a emergencias médicas. En estado de trance simulas la muerte, así que, una vez que te has desembarazado de la mugre del ego, el túnel, finalmente aparece. Es una autopista entre aquí y allí. Más allá del túnel hay incontables dimensiones de evolución. Algunas bañadas en la Fuerza de Dios; otras no.
Cuando vi por vez primera la luz celestial de esos mundos, estaba sobrepasado. Nunca había visto tanta belleza, tanta reconciliació n, tanto amor, todo a la vez. Todas las inconsistencias de mi vida fueron sanadas en un instante, bañado en la luz celestial de Dios.
Pero la cosa más sorprendente que descubrí fue que el amor que exhala la Luz de Dios es imparcial. No es un amor emocional, como se entiende en la Tierra, porque la Fuerza de Dios no tiene necesidades ni deseos. Sólo es.
No manipula ni pide respuesta. Es la clase de amor más bella que existe, incondicional, celestial, y omnipresente, porque la Fuerza de Dios está en todos los lugares. Es un amor que no pide nada a a cambio. No tiene emoción ni juicio. Mi reacción a primera vista de ese amor fue la de extrema felicidad que procede de un sentimiento de pertenencia. De repente, finalmente, las cosas sobre la Tierra tenían sentido; tenían un significado superior.
La energía celestial al final del túnel de la cercanía a la muerte es la misma que fluye a través de todas las cosas - realmente no tiene comprensión de lo que tú necesitas, de si tienes el trabajo que quieres o no. Es imparcial, como la electricidad. La electricidad puede iluminar una iglesia, un jardín de infancia, una casa de prostitución o una cámara de tortura.
El amor infinito de la Fuerza de Dios es un poder que no busca un fin o resultado particular, ni para Ella ni para ti. Pero puedes dirigirla dentro de tu vida, y usarla para enviarte a ti mismo las cosas que quieres.
Tú la diriges proyectándola hacia el exterior desde ti mismo hacia los otros. La gente responde inmediatamente. No es más que proyectar aceptación, amor sin emoción y luz. Eres tú dirigiendo la energía de modo que esa gente puede hacerse más fuerte y más libre.
Pero primero tienes que interiorizarla, como te dije en el paso 1, has de pertenecer a tus metas y sueños. Si dijéramos, quieres más dinero pero no puedes interiorizar ese sentimiento; si sientes carencia, si no actúas abundantemente; si no tienes Gracia y generosidad de espíritu; si no eres abierto y de corazón cálido, entonces la ley universal sólo refleja de vuelta a ti el frío y tenso sentimiento que emites. No consigues nada más que lo que tienes ahora, y suceden cosas que reducen o se llevan lo que ya tienes.
No importa si, desde el punto de vista del ego y en tu actual situación económica o social, no eres una gran persona. Tienes que empezar a sentirte grande, a pesar de ello, convertirte en más grande que la vida. Llegando a ser silenciosamente grande, emites confianza, estás erguido para la gente, no vía actitudes manipuladoras, diálogos inteligentes, slogan pegadizos o pavoneándote, sino en la aceptación de la energía, valiosa energía, no diarrea verbal y viento.
Visualízate allí, en tu ciudad, como si midieras 100 ó 150 metros de alto; eres grande. Las pequeñas cosas de la vida diaria no te molestan. Estás más allá; no te importa una pequeña lluvia. No te importa esa poca gente que te ha hecho pasar un rato difícil en el supermercado, ni ese tío de la oficina de correos que ha sido maleducado contigo. Tampoco te mueve lo más mínimo ese coche que te ha cortado el paso. No tienes prisa; eres eterno. Eres más grande que esas cosas. Estás en medio de una evolución mayor que el pequeño mundo de las emociones tribales, más allá de la personalidad, más allá de la mente.
En el mundo del ego, te mueves en una línea recta de tiempo- ayer, hoy, mañana.
En el Yo Infinito, el futuro es ahora. Esa es la razón por la que es tan importante para ti creer en ti mismo ahora, creer en el Poder que está contigo ahora. Si te estás moviendo hacia una meta, visualízala con el ojo de tu mente, y siéntete aceptándola como si ya existiera ahora. Si quieres un coche nuevo, no puedes suspenderlo en algún distante lugar del futuro. Eso lo hace muy difícil de atrapar por tus sentimientos. Tienes que sentir que lo tienes ahora.
Eso es por lo que digo Eh, si quieres un Rolls-Royce, vete al concesionario, entra en el coche, y empieza a olerlo. Cuando venga el vendedor diciéndote, Perdone, señor/señora, ¿Puedo ayudarle en algo? tú dices Tengo que oler mi coche antes de comprarlo, porque quiero saber a qué huele este cuero. Entiendo que es uno de los mejores cueros del mundo.
Quiero saber cómo huele, así que perdóneme un momento mientras lo olfateo.
Tan pronto como el dinero se materialice, volveré aquí con el cheque y me puede dar aquel color plata metalizado que está allí.
Así que tienes que creer y tienes que sentir. Cuando las cosas están a distancia de ti, nunca las alcanzas. La mente dice, ¡Ah, no podemos tener eso!. Por lo tanto, si la abundancia es tu tema, siéntete abundante. En alguno de mis libros hablo de ir a un hotel de 5 estrellas incluso si no tienes dinero. Ve al mejor de la ciudad y siéntate, pide un café y tómatelo despacio. No gastas un montón de dinero pero te unes a la corriente.
Permanece allí con los millonarios. Siéntate en aquel palacio de mármol, y declara que estás allí.
Es uniendo circunstancias y sentimientos como las cosas vienen a ti. Te unes a la serenidad y la serenidad te abraza. No importa si tu vida es un lío ahora. Puedes tener toneladas de problemas y aún así estar sereno, tranquilamente trabajando las cosas a tu modo. Y has de sentir tu Yo Infinito incluso si estás completamente victimizado por tu personalidad y tu ego. Tienes que sentirte abundante incluso si no tienes nada de dinero.
Suena contradictorio, pero no lo es, porque en el minuto que comienzas a sentirlo, tu energía sube. Lo que intentamos hacer es escalar a otro lugar, diciendo adiós y yendo a otro lugar en tus sentimientos, comprendiendo y confiando en que el Yo Infinito está allí para guiarte. Recuerda, no has de saber dónde vas a largo plazo. Sólo tienes que saber dónde darás el siguiente paso.
Repítete esto como una disciplina diaria: Soy eterno, soy universal, soy infinito. Soy el que soy. Y conforme lo dices, observa como resuenan estas palabras a través de tu cuerpo, tu personalidad, tu ego y tu mente. Y verás el mundo en términos infinitos- cuando no te las estás viendo con lo finito y sus limitaciones, cuando vas saliendo de las restricciones y la manipulación, cuando restringes cada vez menos a los demás. Poco a poco, el Infinito emerge dentro de ti.
Tienes que entender que la Fuerza Divina, esta increíblemente bella maravilla que fluye a través de todas las cosas, no se impone. No se mezcla con la gente. Sólo te permite ser. Puedes ser tan tonto como quieras durante el tiempo que quieras. Dios no te dirá: Escucha, pequeño tontorrón, organízate ya. Cuando estás preparado, la energía está allí.
Es igual con el Yo Infinito dentro de ti. Está preparado. Sólo tienes que aceptarlo. El modo como lo haces es dejando que se convierta en una parte de ti, y tú te haces una parte de él. Por lo tanto, creer es vital, creer en lo milagroso, en lo correcto y en la naturaleza sagrada de tu viaje.
Intenta ver la bondad en todos los sitios. Nota la abundancia. Percátate de la belleza. Muévete constantemente adonde hay serenidad, donde mora la fuerza Divina, ve más allá de la discordia y la fealdad. Despídete de la restricción, y entra en el tono poético de la calidez, la brisa de la Fuerza de Dios en su flujo y reflujo a través de tu vida. Permítele fluir a la cósmica naturaleza de la Fuerza de Dios.
El paso 11 es creer que ya tienes el Poder y que eres el Poder. Esto requiere que creas en lo increíble, que observes lo inobservable, que te conviertas en una parte de cosas que los humanos normalmente nunca ven. Se te pide pasar a través de una puerta a otro mundo.
Ven conmigo al siguiente paso. Te mostraré ese lugar en tu interior donde esa puerta maravillosa existe, y te daré las llaves que necesitas para abrirla. Veamos los principios que te ayudarán a consolidar estas ideas en tu corazón.
El mundo espiritual es tu verdadero lugar. Ha estado esperándote desde el comienzo de los tiempos, esperando que vuelvas. Ven conmigo, vámonos. Es la hora. Hemos esperado suficiente.
Ven.
PASO 12 TU PALABRA ES LEY.
Establecer tu palabra como ley es importante. La mente está acostumbrada a ir dejando por ahí un montón de promesas que no tiene intención de cumplir.
Te dices a ti mismo que harás esto y aquello, y luego no lo haces. Prometes que pagarás a tu amigo el sábado y olvidas hacerlo, o deliberadamente pasas de cumplir tu obligación.
Es importante establecer tu palabra como ley para ti y para los demás, porque eso es en sí mismo una afirmación de que estás desarrollando sin parar tu autoridad sobre el ego. Si te dices a ti mismo que harás algo, hazlo. No hagas promesas que no podrás o querrás cumplir. Hazte inmaculado, honorable. Una vida sin honor no merece la pena. No te comprometas si no tienes que hacerlo. Si no estás seguro de poder cumplir, siempre puedes retrasarlo, diciendo a los demás: No estoy seguro; llámame dentro de una semana. La gente está acostumbrada.
Convirtiendo tu palabra en ley, desarrollas poder. Suena fácil, ¿verdad?. La mayoría de la gente no considera su palabra como ley. Acostumbran a escabullirse si las condiciones no les convienen. Esto los debilita, pues su mente sabe que está llena de mentiras.
Conforme comienzas a trabajar en ti mismo, tu energía se mueve más rápido.
En mi libro Milagros, sugiero que la energía total que expresas como un cuerpo-mente- espíritu es una oscilación muy rápida. No hay modo científico de medir o cuantificar esto, pero tomemos, como indicador, una medida hipotética de 20.000 ciclos por segundo en una persona ordinaria. Una persona que ha comenzado a trabajar sobre sí misma oscilaría a unos 25.000 ciclos por segundo; una persona muy evolucionada, con una fuerte luz personal, tal vez oscilara a 50.000 ciclos por segundo. Más allá de eso, puedes figurarte que la energía del iniciado sería de 100.000 ciclos por segundo o más.
Cuando vas trabajando sobre ti mismo, tu concentración se mueve más allá de lo mundano, hacia el infinito del espíritu interior; tu energía total se acelera. Tu habilidad de materializar cosas en la vida se hace cada vez más instantánea. A 20.000 ciclos por segundo, una persona tiene una idea, la visualiza o piensa en ella y 19 años y medio más tarde puede que haya sucedido o no. Una vez que tu energía se acelera, cualquier pensamiento y sentimiento que tienes se convierte en realidad muy rápido.
Piensas en la “zarza ardiente” y allí está, ardiendo en tu sala, karma instantáneo, positivo o negativo, dependiendo de tu punto de vista. Ahora estás tocando un poder inmenso. Unos pensamientos errantes y de repente una caca se cae en tu cabeza desde gran altura. Así que tu palabra es ley requiere que entiendas que necesitas proteger tu poder, y que eso conlleva responsabilidad, sea lo que sea lo que saques, eso es lo que te va a volver. Así que ten cuidado y no uses tus pensamientos de modo jocoso o irresponsable.
Parte de esta limpieza requiere que no hagas promesas que no cumplirás. No te digas a ti mismo, Voy a dejar el chocolate y una hora más tarde estás zampándote una tableta entera. Si tomas una disciplina, una ley para ti mismo, cúmplela. Cuando estés bien y preparado para dejar el chocolate, lo harás.
Acepta tu palabra como ley y verás un beneficio inmediato; las cosas aparecen sin esfuerzo. Pero tienes que expresar rectamente lo que quieras decir, así que elige tus palabras con cuidado; que tengan propósito, y vigila lo que dices y sientes. Si algo impropio viene a tu mente, clasifícalo de inmediato y cámbialo. Todo es reversible.
No hables por hablar, no hables acerca de ti. Habla a partir de tu silencio interior. Escucha a los demás, habla acerca de ellos. No hagas promesas vacías. Sé verbalmente disciplinado; no presumas, no fanfarronees, no exageres. Sólo permanece dentro de lo que sabes que es real y verdadero.
Lo siguiente es entrar en un diálogo sincero contigo mismo. En otras palabras, no compres las mentiras que la mente te ofrece. La mente dice: Lo estamos haciendo bien, y tú sabes que no es así. La mente dice, Estamos buscando trabajo, y tú sabes que no estás buscando trabajo. Estamos dejando el chocolate, y tú no tienes intención de dejarlo. Cuando te dices: Mi palabra es Ley, estableces un dominio, una autoridad sobre la mente; así que cuando dices algo, has de actuar en consecuencia.
Aquí va un ejercicio que te reforzará la voluntad y te ayudará. Pon una marca en el jardín o en el parque, en cualquier sitio, y encuentra 12 piedras. Anúnciate a ti mismo, Voy a mover estas piedras ceremoniosamente cada mañana a las 7.01 a.m durante siete días, por quince minutos.
Entonces coge la primera piedra, camina lentamente atravesando el jardín y déjala en el suelo; haz una reverencia y le dices a la piedra, Gracias. Entonces vuelves, coges la segunda piedra y la llevas al otro lado de nuevo. Y la colocas en el lugar donde está la primera piedra. Así repites hasta transportar las doce piedras. Te paras un momento y recoges la primera piedra una vez más, vuelves a primer lugar y la depositas donde estaba originalmente. Luego vas trayendo las otras once, una por una. Este parece un ejercicio sin objeto, y tienes razón; se supone que no tiene sentido. La mente te preguntará “¿Por qué estamos moviendo estas 12 piedras a través del jardín?” Tú le dices. ¡Shush, es un modo espiritual de “empedrarse”!
Estás reforzando tu voluntad y desarrollando una ley personal. Es irrelevante si a la mente le gusta la idea o no; la idea es establecerte como legislador en el reino de tu consciencia. Tú dices: Es mi ley. A las 7.01 a.m. cada día durante siete días, ceremoniosamente moveré las piedras.” (…)
A la mente no le gusta menear piedras, especialmente si llueve. Estas acciones requieren esfuerzo y están fuera de lo normal. En este punto, desprecia el malestar, en vez de acomodar el ego, que quiere quedarse en cama. Ponte una disciplina, como lo de las piedras, y hazla durante siete días. Necesitas ver que tu palabra es la ley.
Si no tienes un jardín cerca, puedes meter y sacar 100 libros de las estanterías, sacándoles el polvo a cada uno mientras lo haces. Hazlo exactamente a las 7.01 a.m. o a cualquier hora que decidas; hazlo durante siete días.
Al establecer la idea de que Mi Palabra es la Ley, mejoras tu habilidad para materializar cosas que quieres en tu vida. Comprendes que cuando surge un pensamiento o sentimiento y lo expresas mental o verbalmente, va a aparecer en tu vida. Puedes materializar cosas porque eres poderoso. La frontera entre tu mundo interno y el externo se ha fundido, tienes menos definición. Te ves como infinito, así que lo milagroso no sólo es posible, sino que es esperado. No hay más dentro y fuera; sólo hay una consciencia infinita que describe toda la realidad.
La función del ego es separarte de los demás, definirte creando una distancia mental y emocional. Conforme avanzas hacia en Yo Infinito, sales del mundo del ego para unirte con una energía interior, no sólo con tu energía interior, sino con la de toda la gente del planeta y la energía cósmica de todas las cosas. En esa unión podrás atraer cosas, beneficios, oportunidades, posibilidades creativas. Las atraerás inesperadamente desde una gran distancia.
El ego, viviendo en un limitado mundo 3D, tiene que conseguir cosas; tiene que encontrarlas. Requiere de lucha para materializar las cosas. Ha de forzarlas para que sucedan, necesita venderse a sí mismo.
Mejor que forzar que las cosas sucedan, mira el planeta entero dentro de ti, como parte de ti. Cuando te digo Yérguete, sé una gran persona, quiero decir que te vuelvas de corazón grande, que expandas la mente y los sentimientos hasta que lo abarques todo. Si eres infinito, estás en todos los sitios, en todo. Una vez que eres todo, y a través de la conexión de tu Yo Infinito conectado con todo, materializar cosas es fácil. Sólo has de alcanzarlas desde diferentes partes de ti mismo.
Tendrás una idea y, de repente, estás en un tren con alguna persona sentada en frente. Piensas Oh, Dios, ¡qué guapo es!, yo quería un compañero del alma y aquí estoy sentada enfrente de un candidato perfecto. Instantáneamente. ¡Perfecto mundo!
Cuando quieres saber lo rápido que está oscilando tu energía, percibe la velocidad a la que se materializan las cosas. Eso te dirá si tu energía se acelera o no. Cuando tomes una disciplina sé cuidadoso con o que pides y con lo que dices. Si te dices a ti mismo Esta vida es una mierda, plonk,. El gran pájaro gugú te deja caer una desde el cielo sobre tu cabeza. Si dices, Esta situación es un grano en el trasero, y pronto estarás comprando en la farmacia supositorios para las hemorroides.
A partir de que declaras que tu palabra es ley, nunca pienses o hables de que las cosas son duras, malas, feas, o difíciles. Evita palabras como imposible, preocupante, problemático y problema. Tus problemas no son problemas, son desafíos. Refiérete a ellos correctamente, reponte diciendo
Eh, me siento genial. Soy eterno. Soy inmortal. Soy universal. Soy infinito. Me siento abundante.
Cuando la gente te diga “¿No ves lo feo que es esto?” tú replicas No, yo lo que veo es el colibrí que revolotea sobre la flor; ¿no es hermoso?. Cuando la gente diga ¿No ves la depravación que hay allí?, tu dices No, yo oigo risas, y veo las piernas regordetas de los niños jugando en el campo.
Vigila tus formas-pensamiento, y no hagas promesas que no puedas cumplir, especialmente cuando te hablas a ti mismo.
PASO 13: ACEPTACIÓN
Hemos hablado acerca de separarse de la negatividad en el paso 5. Ahora quiero que desarrolles una evolución espiritual real saliendo de la resistencia, lejos del conformismo unido a la mente tribal. Esta es una continuación del proceso de distanciarnos de la emoción. A través de él calmas tus anhelos. Es simple; sólo tienes que tomarlo.
La mente tribal está siempre incómoda a causa del ego. La gente consigue felicidad monetaria, pero no experimentan el éxtasis permanente de la fuerza de Dios en su interior, no pueden sentirlo. En su lugar, consideran que la felicidad es el acto de gratificar el ego. Así que son indulgentes consigo mismos, alimentándose sin descanso con cosas y circunstancias que los mantendrán felices. Lo que la felicidad que consiguen con su gratificación les trae es pronto destruido por la incomodidad del ego que surge de la inseguridad. Darle cosas no le hace sentirse seguro; sólo le distrae. Tú lo sabes. Te compras un nuevo electrodoméstico y te encanta; unas pocas semanas después está en el fondo de la alacena y vas a por otra cosa. Es una rueda de perpetua incomodidad, mientras el ego se queja, suspira, anhela para que las cosas sean diferentes.
Nuestra sociedad está llena de gente implorando para que alguien los eleve, les arregle las cosas, les provea, les haga felices. La gente no está interesada en generar energía para su propia supervivencia y seguridad; quieren alguien que les garantice seguridad. Al hacer esto pierden su poder; la responsabilidad sale de sí mismos, donde duele, hacia alguien diferente, la familia, amigos, una empresa, el gobierno... Este proceso se llama “transferencia” . No es más que el grito del ego para librarse del sufrimiento que se inflige a sí mismo. Esa es la razón por la que la gente dice que el mundo es feo. Están perpetuamente incómodos consigo mismos, perpetuamente inseguros.
Trascender hacia la belleza llena de gracia del Yo Infinito requiere que tomes la responsabilidad de ti mismo. Una vez que lo haces, verás que el dolor que sufres viene de tu reacción a las circunstancias de la vida, no de las circunstancias en sí mismas. Cambiando el modo en que reaccionas, entras en la apreciación espiritual por la vida, y en una belleza y contento que no es accesible en el mundo del ego.
Comienza por ver este lugar, esta tierra, esta vida, como algo bello, y mírate como un ser hermoso. Sé consciente y confía en que todo está bien con el mundo. El estado actual de las sociedades de la humanidad es el resultado de nuestra eterna evolución como seres espirituales. Hemos llegado hasta aquí y el camino de nuestra evolución en este momento es lo que se supone que tiene que ser. Es tonto decir que debería ser diferente.
Sé consciente y confía en que todo está bien en ti. Siéntete satisfecho contigo mismo. Si estás descontento, estarás entrando en el Yo infinito en un estado de perpetua insatisfacción, eternamente frustrado, eternamente enfadado.
Así que la aceptación viene como resultado de desprenderse de la emoción común y de entender que no eres tus emociones, y tampoco eres responsable por las emociones de los demás. Cuando ellos expresan enfado, miedo y frustración, eso es sólo la reacción de la fragilidad del ego. Si te sientes insatisfecho, es como tener un perpetuo picor y no poder rascarse. Has hecho las presentes circunstancias correctas. Circula por tu casa y di: “Esto está bien”. En el trabajo di: “Esto está bien en este momento. Mañana puede que cambie” Recorre mentalmente tu vida y siente cada situación correcta y santa. Mañana puede cambiar, pero justo ahora es perfecta. Las circunstancias de tu vida son una manifestación externa de tus pensamientos y sentimientos. Aprendes de ellos. Bendícelos por ello; no luches en contra.
Cuando paras de luchar, cuando puedes aceptar lo que es como es, eres libre. Repítete tres o cuatro veces al día: “El modo en que es, es el modo en que es. Acepto esto”. Ves, no necesitas perfección, sólo progreso. Todo puede ser gradualmente cambiado para mejor. Mientras, este es el modo como es. Cuando puedes aceptarlo eres libre, completamente libre, porque ya no vuelves a caer en la emoción, luchando contra ti mismo.
Por tanto, ellos te pagarán o no te pagarán. Si te pagan, comes. Si no te pagan, puedes hacer un ayuno y perder algo de peso. Si ellos se presentan a las 7, irás a jugar a la pelota. Si no se presentan a las 7, puedes esperar hasta las 7 y 10, o puedes cancelar el juego o puedes dar un paseo. Tu marido está teniendo una amante o bien no la está teniendo. Si la está teniendo tienes dos opciones. Puedes traerle a casa, fregarlo con desinfectante y decirle que no sea tan estúpido, o puedes dejarlo y encontrar otro.
El hecho es que, una vez que entiendes que el modo en que es, es el modo en que es, no tienes que luchar con las circunstancias. En vez de eso puedes trabajar para cambiar las cosas, y no necesitas gastar energía resistiéndolas. Sé humilde y, en todas las circunstancias que te hagan reaccionar, compra la solución, no la emoción. Pero primero acepta la situación. Cuando lo tengas claro hay sólo dos opciones. Ellos lo harán o no lo harán. Va a suceder o no va a suceder. Si no juegas a pelota, vas a ir al cine. Si no haces ninguna de las dos cosas vas a ir a casa a descansar y meditar.
No hay absolutos, pero la mente decide. “Tiene que ser así. Debe ser así. Tiene que ser a las 8:15 y a las 9 menos 10; tiene que ser rosa y azul, la gente tiene que aceptarme y actuar de este modo”. Esta es la agenda del ego.
Has prestado tu segadora de césped al vecino, y piensas: “Le he dejado mi segadora. Soy una persona amable y me merezco pedirle su moto el próximo sábado”. Desarrollas expectación.
Entonces cuando le pides su moto y se niega, te sientes ofendido. Eh, el modo en que es es el modo en que es. Puede que no sea de carácter generoso; no confía en ti conduciendo su moto. Así que, te encoges de hombros y te vas diciendo: “Me hubiera gustado la moto, pero tomaré el bus”.
Mira el mundo y siéntete satisfecho. Míralo como eterno, y comprende que no tienes que luchar contra el modo como es. Si no te gustan las cosas, vete. En general, se necesita demasiado esfuerzo para cambiar las cosas. Probablemente lo has intentado con tus parientes. A menudo son lo más difícil de cambiar. Has de amarlos tal como son. El amor incondicional es la completa aceptación. Si te amo sin condiciones, te acepto. Si me amas sin condiciones, me aceptas. Eso es fácil cuando tú estás siendo agradable conmigo y yo lo estoy siendo contigo, pero, ¿qué pasa si te trato mal? ¿qué pasa si tú me tratas mal? . Entonces tienes que convertirte en una gran persona y no ser absorbido por la emoción cuando te tratan de esa manera. Esa es la prueba.
El punto a recordar es que no puedes ser libre hasta que dejas de engancharte. Por tanto, permite fluir a la vida tal y como viene. El modo como es, es el modo como es. Repítelo siete veces por hora si es necesario.
Hay una famosa historia en el Tao acerca de un granjero. Su hijo se rompió una pierna. Los vecinos vinieron y dijeron: “¡Qué desgracia!. Tu hijo tiene la pierna rota y no te puede ayudar en el campo”.
El granjero dijo: “No es una fortuna ni una desgracia”.
Un día después las tropas del gobierno vinieron a llevarse a los jóvenes para alistarlos en el ejército. Tuvieron que dejar al joven de la pierna rota.
Otro día el caballo del granjero saltó la valla y se escapó. Los vecinos dijeron: “¡Qué desgracia! Se te ha escapado el caballo”. Y el granjero repitió: “No es ni desgracia ni fortuna”.
Dos o tres días después el caballo volvió trayendo consigo una docena de caballos salvajes siguiéndole. Los vecinos dijeron: “¡Qué gran fortuna, que tu caballo te ha traído doce caballos más!”. Él replicó: “No es ni desgracia ni fortuna”.
Recuerda la enseñanza del Tao: nada es largo ni corto, caliente o frío, bueno o malo. Si lo defines así has de preguntarte “Bueno ¿en relación con qué?”. “Malo, ¿en relación con qué?” Una vez que aceptas y no te implicas eres libre, y eso es importante.
Que Dios te bendiga y guíe tu viaje.
PASO 14. NO JUZGAR NADA, NO CUANTIFICAR NADA.
Cuando juzgamos y criticamos personalmente a la gente, nos definimos alineándonos con el ego. La luz no podría existir si no hubiese oscuridad en la cual poder brillar. La bondad no puede existir si no hay maldad con la que compararla. Por lo tanto todo es relativo.
El capítulo 2 del Tao dice:
Es porque todos bajo el cielo reconocen la belleza como belleza, que la idea de fealdad existe. Igualmente si todos reconocen la virtud como virtud, esto meramente crea la concepción de maldad. Porque realmente Ser y No-Ser surgen uno del otro.
Piénsalo. Si no juzgas y no criticas, lo que estás diciendo es: Soy Infinito, dejo que la gente sea. No tengo conocimiento de la evolución individual de los demás. No puedo comprender si lo que él hace es malo o bueno, correcto o errado. Ciertamente puede actuar de un modo que yo no elegiría, pero no puedo imponer las normas y decir que esto debería ser de este modo o de aquel otro.
No invadir a la gente implica no interferir, no ofrecerles información si no la han pedido, no ofrecerles sanación si no necesitan ni quieren pedirla, no entrometerse en sus vidas. Significa permitir a la gente ser tan tontos como quieran durante el tiempo que quieran, del mismo modo que la fuerza Divina te permite ser tan tonto como quieres. No juzgas.
O.K., hay ciertas situaciones en las que puedes verte obligado a evaluar, pero eso no es un juicio personal.
Digamos que eres el personal que elige los empleados en una empresa. Eso no es juzgar a una persona individual o personalmente; es evaluar la situación, evaluar a dos personas que aspiran a un puesto de trabajo, eligiendo a uno de ellos que es más apropiado para el mismo. Hay una diferencia entre juzgar y evaluar y seleccionar. Tú no vas a juzgar el aliño mil islas porque decidas ir a por el aceite y vinagre en su lugar. Elegir no es juzgar, es seleccionar sin una emoción o respuesta negativa, que es muy diferente de hacer un juicio.
Cuando tratas con lo demás, permíteles ser como son. O, si no te gusta lo que ves, vete. O, intenta cambiar la situación lo mejor que puedas sin imponerte sobre ellos, normalmente a través de un buen ejemplo. O háblales de modo afable, preguntándole cosas, llevándoles gradualmente a donde vean de modo más elevado a través de sus propias percepciones y de su voluntad; y permíteles sentirse libres de elegir esa dirección.
Si les influencias, una palabra puede enviar a una persona en una dirección totalmente diferente en su vida, y podría cambiar toda su evolución. Tú no sabes lo que necesitan o lo que su Ser Superior ha decidido. Puede que manejen alta energía o pueden necesitar energía baja en este momento para poder comprender la energía elevada más tarde.
Déjame clarificar la diferencia entre juicio y observación. Enjuiciar es unir tu opinión y tu emoción, juzgando a los otros por un acto o por lo que dicen. Observar no es nada más que comentar lo que tú o los otros estais observando. Puedes remarcar que el servicio es muy lento en un restaurante, porque han tardado una hora en traer la sopa. No has juzgado a nadie personalmente; has hecho una observación. Esto está correcto.
Gradualmente aprenderás a no cuantificar las cosas demasiado. Así adquieres experiencia de la vida más que definirla. Si vas y ves una película y empiezas a juzgarla, tal vez discutiéndola con un amigo quizás, la pones en una pequeña caja y tu percepción de ella cambia.
Estaba caminando por Filadelfia un día. Estaba helando y yo llevaba sólo unos vaqueros y una camiseta. Existe una meditación que aprendí hace años donde visualizas una pequeña llama en tu corazón. Permites que esa llama se expanda inspirando y espirando, y eso te calienta; como estás pensando en fuego, te sientes más caliente. Así que iba trotando por allí, calentito, visualizando la llama. La persona que iba conmigo me dijo: “¿No tienes frío?”.. En el momento que lo dijo la llama se apagó y me sentí congelado. En Filadelfia llega a hacer mucho frío. Aquel día estábamos a menos quién sabe cuántos grados, con un alto factor de viento para incrementar más la sensación de frío. Imponiendo su realidad sobre mí, diciendo Eh, debes tener frío, me hizo sentir frío. Hasta entonces estaba perfectamente caliente.
Así que sé cuidadoso y no te impongas sobre la gente. Evita decir: Esta comida es muy buena; esta comida es muy mala. Sólo cómetela. Una comida mala no debería ser un disgusto emocional; es un regalo. Te permite apreciar una buena comida, te ayuda a hacer una selección. Sé agradecido.
¿Ves como una vez que no tienes que definir ni cuantificar las cosas, puedes concentrarte en experimentarlas? . No metes la vida en una pequeña caja. Al no definirla puedes salir del mundo del ego, que a menudo es frustrante, al agradable estado de resonar con el Yo nfinito. Yo soy y Yo experimento la vida. No veo esto como alto y bajo, frío y calor, mojado y seco. Es neutral. Llueve. No tengo reacción.
Estoy experimentando la felicidad. No reacciono. Estoy contento.
Vuelo mucho. Habré dado la vuelta al mundo unas 97 veces, así que he hecho muchas horas de aeropuerto, esperando los aviones. Me gusta mirar y ver a la gente pasar mientras espero. Prueba este pequeño ejercicio:
Vete a un sitio lleno de gente, como un mercado, un aeropuerto, o algún sitio así, y sólo siéntate y mira la gente. Pero más que mirar intelectualmente, mira desde dentro del yo Infinito.
Así que no te digas a ti mismo: Ese vestido es bonito, ese chico es alto, ella es muy baja, ¿ no es precioso ese crío? No te involucres con la mente; sólo observa.
Hazlo durante 15 minutos cuando vayas de compras el sábado. Descubrirás como tus sentimientos cambian radicalmente. De repente te surge compasión por la gente. Entras dentro de su espiritualidad, dentro de su Yo Infinito. Estarás resonando con un sentimiento de pertenencia, de amor humanitario hacia ellos. No en el sentido de que has de cuidar de la gente, sino que disfrutas de la naturaleza heroica de los seres humanos en vez de ponerlos en cajitas y decir: Esa es una mujer afro, y aquel un cowboy de Texas. Ellos son espíritus eternos, arrastrando cuerpos como tú y yo.
Es una disciplina interesante porque aprendes un montón acerca de la gente observándola. Cuando no juzgas, un alto sentido de consciencia surge. Empiezas a tocar su interior, y observas cosas acerca de ellos, informaciones sutiles que normalmente no te son accesibles.
Durante mi seminario de tres días llamado Wildfire, me llevo a los chicos a la ciudad y les hago tocar la energía sutil de los paseantes. Intento mostrarles que la altura de su percepción depende de su propia claridad. A través del conocimiento etérico y con unas técnicas simples, su percepción se multiplica en dos horas. Tocando, percibiendo sin juzgar, los hombres comprenden más; una puerta se abre en otro mundo. Puedes hacerlo tú mismo, no necesitas que te ayude.
Intenta esto: Conforme la gente pasa, visualízate a ti mismo con un brazo extendido, y mete la palma de tu mano imaginaria rápidamente dentro de su corazón; toma una molécula de esa persona, y atráela hacia ti. ¿Cómo se siente? ¿Qué percibes ahora?. ¿Quién es esta persona? Pregúntatelo ¿Cuál es la emoción que predomina en ella?. Poco a poco cuando lo has hecho cien o doscientas veces en el tiempo, te vuelves muy perceptivo; al final no necesitas alcanzar ni tocar mentalmente a la gente. Mirarás y sabrás a partir de las emanaciones que emiten.
Así que recuerda: no juzgues, no critiques; está bien evaluar y seleccionar, pero no critiques personalmente, e intenta no cuantificar las cosas. Sólo experiméntalas.
PASO 15: NO TE AFERRES A NADA.
Este paso es de los duros. Eres una energía infinita dentro de un cuerpo; las cosas que te rodean no son realmente tuyas. Son manifestaciones materiales de una infinita abundancia. Por lo tanto, tu coche, tus ropas, son todos unos alquileres de la Fuerza Divina. Nada de eso es tuyo. Cuando partas de este plano terrestre vas a tener que dejarlo todo atrás.
Poniendo un montón de emoción en “tener” incrementas el “no-tener”, porque limitas por definición lo que tienes. Así que todo lo dem