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El Tibetano, sobre el discipulado en la nueva era,, "El empleo de la imaginación creadora y los frutos del esfuerzo, actuarán en los diversos campos del arte humano de acuerdo al rayo del artista creador. Recuérdese que el artista pertenece a todos los rayos; no hay un rayo particular que produzca más artistas que otros. Evidentemente, la forma tomará una expresión espontánea cuando la vida interna del artista sea regulada, produciendo la organización externa de sus formas de vida. El verdadero arte creador es una función del alma; por lo tanto, la principal tarea del artista es alineamiento, meditación y enfoque de su atención en el mundo de los significados. A esto le sigue la tentativa de expresar ideas divinas en formas adecuadas, de acuerdo a la capacidad innata y a las tendencias de rayo del artista en cualquier campo elegido que constituye para él, el mejor medio para realizar su esfuerzo. Esto va acompañado por el esfuerzo realizado constantemente en el plano físico para equipar, instruir y entrenar el mecanismo del cerebro, de la mano y de la voz, mediante los cuales debe fluir la inspiración, para expresar en forma exacta y exteriorizar correctamente la realidad interna. La disciplina que esto implica es grande y aquí fracasan muchos artistas. Su fracaso se basa en muchas cosas -en el temor de emplear la mente porque pudiera malograr sus esfuerzos y en la creencia de que el arte creador espontáneo es, y debe ser, principalmente emocional e intuitivo, no impedido ni obstaculizado por una atención demasiado intensa en el entrenamiento mental. Esto se basa en la inercia, que tiene su línea de menor resistencia en el trabajo creador y no trata de comprender la forma en que llega la inspiración, ni cómo es posible la exteriorización de la visión, o desconoce la técnica de las actividades internas, sino que simplemente obedece a un impulso. También indica un desarrollo irregular y desequilibrado, resultado del hecho de que, a través de la especializació n o del intenso interés enfocado en un período de vidas, se obtiene la capacidad de hacer contacto con el alma en una sola línea de esfuerzo, pero no la de estar en permanente contacto con el alma. Esto es factible debido a que el artista durante muchas vidas ha estado bajo la influencia de un determinado rayo de la personalidad. De allí la paradoja oculta, anteriormente mencionada, que merece la atención de los artistas.
Otro factor sobre el cual se basa a menudo el fracaso, es la vanidad y la ambición externa de muchos artistas. Tienen la habilidad de sobresalir en algún campo y particularmente en uno, evidenciando una mayor capacidad que el hombre común, pero no tienen la habilidad de vivir como alma y su jactanciosa capacidad sólo va en una dirección. Frecuentemente no llevan una vida de disciplina y de autocontrol, pero a su vez tienen creaciones geniales y realizaciones maravillosas en la línea elegida; viven en contradicción con la divinidad expresada a través de la realización artística. La comprensión de la significación y de la técnica del genio es una de las tareas de la nueva sicología. El genio es siempre la expresión del alma en alguna actividad creadora que revela el mundo de significados, de la divinidad y de la belleza oculta, que, velado generalmente por el mundo de los fenómenos, algún día lo demostrará en verdad."
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