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Antonio Gómez Yepes Humilde que es una expresión que por su raíz etimológica de”humus”, nos indica su calidad de tierra, de realismo, la saca de la interpretació n de carente de mucho, la convierte en la posesión del realismo necesario para reconocer que la influencia de nuestros pensamientos en nuestras emociones es limitada, ese realismo que resulta de la vivencia, del realismo de la observación directa, no de la especulación inteligente y documentada. Así este realismo (humildad) nos será absolutamente necesario en el camino de la observación libre de las explicaciones que en general juegan un papel preponderante en inhibirnos de ver la realidad de nuestra situación, esto es de convivir con la realidad de lo que estamos siendo. En esta realidad., el pensamiento asociativo que se manifiesta en uno, ocupa un gran lugar, en ocasiones ocupa toda la capacidad de atención. La observación de nuestro proceso de pensar nos puede abrir la puerta para darnos cuenta del motivo que gesta la aparición de pensamientos. ¿Será que quiero aparecer importante?, ¿será que me estoy justificando? ¿Ante quien me justifico? ¿Ante mi mismo? ¿Ante otros? Esto es seguramente parte de las observaciones que conforman el conocerse como estoy siendo, porque mientras estamos vivos los cambios en el proceso de pensar, de sentir y de percibir, están en permanente cambio, de los que para ser testigo he de prescindir de las explicaciones que pretenden definir, el flujo es rápido y las conclusiones se convierten en una ancla que me inhibe de fluir con el acontecimiento. Podríamos ver cómo en el pensamiento observado se desliza uno nuevo y que este proceso puede ser caótico, así uno puede aprender qué condiciones son necesarias, para establecer bases sobre las que se pueda construir una comprensión menos limitada. Así la voluntad que se manifiesta como resultado del libre albedrío, es un asunto que no esta a la disposición inmediata de un ser que no se conoce a si mismo. Libre albedrío, debería estar desprovisto de los condicionantes que manifiestan un deseo de sólo parte de mí, el ego y su necesidad de reconocimiento, el cuerpo y su necesidad de comodidad, la emoción y su necesidad de cariño.
La libertad de los condicionamientos no puede existir previa al reconocimiento de la situación en forma viva, como una vivencia, no puede ser un acto de creencia, porque en ese caso carece de por lo menos el ingrediente que corresponde a darse cuenta y por lo tanto entender con más partes de mi ser. Asumiendo que se reconoce que el Ser no es sólo la capacidad intelectual. Las observaciones que tienen como objetivo ver algo especifico son por necesidad tendenciosas, inhibirán la observación de lo que esté ahí, los grises que en contraste con los blancos-negros, afirmaciones/ contradicciones, conforman una realidad que trasciende al dualismo de una lógica limitada por concepciones reduccionistas. Las observaciones que corresponden a una investigación que pretende ampliar nuestra visión de la realidad, no pueden partir de la premisa que establece lo que se va a encontrar, porque el maestro ya lo vio. Quizás la experiencia de humildad no corresponda a un estado de ser dormido, esto es en el que la calidad de conciencia no permite la observación de lo que estoy siendo. Quizas el asunto de voluntad es el resultado de una situación que no esta al alcance volitivo del intelecto. Si el intelecto asume la disponibilidad de libre albedrío y voluntad para alcanzar la humildad será un edificio de humo. Especulaciones que en vez de apoyar un posible crecimiento lo imposibiliten, o por lo menos lo retrasen. Se puede decir que la humildad es un logro grande de un ser humano que haya sido capaz de establecer una relación estrecha consigo mismo y que toma conciencia que es un estado del que difícilmente se puede entender sin la experiencia “vivencial” de este considerado; como un gran logro de pocos seres humanos, En cuanto a la voluntad, sólo la deseará tener el que se haya dado cuenta de que no la tiene y pudiera ser una herramienta que se cree tener. Cuando este es el caso difícilmente se logrará adquirirla. Ramana Marashi, quien murió en 1952, comentó que el obtener control de la atención es la única meta de todos los ejercicios y disciplinas espirituales y en esto coincidía con Ramakrisna, quien un siglo antes había seguido por doce años diferentes disciplinas de gran tradición religiosa para concluir que en esencia no había diferencia entre ellas en cuanto al objetivo . Gurdjieff, también hizo notar que la atención es la única herramienta para adquirir una voluntad objetiva no egoísta. La atención a la que ellos se refreían, ciertamente no es aquella que es continuamente cambiante de una cosa a la otra, distraída por cada suceso y por cada asociación; y tampoco es aquella que es irremisiblemente absorbida por algún problema. Ninguna de estas dos clases tiene la actividad o estabilidad capaz de resistir las respuestas automáticas que rigen nuestra conducta. Cuando el sufrimiento aparece, estos impulsos automáticos nos empujan hacia el escape; en el que el sacrificio está involucrado con la transigencia o la complacencia. Solamente una atención estable e independiente puede estar alerta del momento de decisión, y detectar una desviación de la decisión antes de que acumule fuerza. Se puede decir que la voluntad real, es un resultado de la intención y de las grandes fuerzas liberadas en nosotros por el sacrificio en el sentido original de la palabra (hacer sacro).
Antonio Gómez Yepes Guerrero No 4 Col. Centro, Banderilla, Ver. C.P. 91300 Teléfono 228-8111861
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