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Por Marte Trejo
Pocas cosas realmente conmueven en este mundo, acostumbrados al bombardeo de información durante 24 horas al día, vemos crímenes, balaceras, guerras, golpes de estado y además, todo al mismo tiempo; hasta que el corazón y el cerebro se hacen tan duros que solemos decir “bien hecho, lo merecían”; en contra de toda naturaleza humana. En México, en el ya lejano año de 1985 sufrimos quizás la más grande tragedia de nuestra historia moderna, aquel terremoto que nos despertó a las 7.20 de la mañana hacía una espantosa pesadilla. También nos han tocado varios huracanes que han desatado su furia y arrasado pueblos enteros con todo,¿ podríamos contarlos?, yo recuerdo el Gilberto, Wilma, Katrina, Roxana, Isidoro y hay tantos mas. Por eso las noticias del tifón que arraso la antigua Birmania y unos días después el devastador terremoto en el centro de China, se han constituido en 2 momentos de luto mundial por tantas personas que perecieron en ambos fenómenos de la naturaleza, como se les llama en el común de nuestras vidas. Muchos piensan que se debió al mal karma, una especie de castigo que por desgracia siempre pega en los más inocentes,¿ qué culpa tenían los miles de muertos de la acciones de sus gobiernos, porque les tocó a ellos?. A mediados del siglo pasado, los tibetanos vivían en paz bajo un régimen muy especial, el último de ese tipo que sobrevivía a la llegada del mundo moderno y al comunismo. Este régimen se caracterizaba por trabajar y pulir la mente, por eso los mismos padres se sentían orgullosos cuando sus hijos lograban ingresar a alguna de esas universidades monásticas.
Según nos narran nuestros amigos del Tibet, fue Padma Sandbava quien llevó el budismo a su pueblo, él era un monje que fundaría las escuelas monásticas, con el tiempo fueron convertidas en enormes monasterios, donde profesaban millares de monjes, a quienes el pueblo daba de comer para que los protegieran con sus oraciones. Los primeros Dalai Lamas apenas aparecían en el tiempo cuando los mongoles se preparaban para invadir China, creo fue el III Dalai Lama quien llegó a ser consejero de los Kahn y por eso logró que Tibet fuera independiente de China, como una nación dedicada a la práctica del budismo. Resultaba tan difícil llegar al Tibet que con el tiempo se fue aislando del resto del mundo, ellos se dedicaban a cultivar la mente, al arte, la curación y otras actividades que en nada se acercaba al mundo de las conquistas, el expansionismo y las guerras. Los mismos ingleses, tan dados a la conquista, llegaron hasta allí a principios del siglo XX y al no encontrar más que monjes optaron por abandonarlo y cederlo a China, en alguno de sus tratados. Por ese tiempo China se convulsionaba por la muerte de la emperatriz y continuaron una serie de problemas, ¿recuerdan el último emperador?, que llevaron a la China hacia el comunismo y muy en especial a la visión del su líder Mao Tse Tung, eran las épocas de los líderes comunistas con la mano de hierro como Stalin, Tito, Cousesscu, por mencionar algunos. Grandes masas proletarias se movieron en China, millones de seres vestidos igual y apoyando a Mao, se trataba del sueño ideal del comunismo, cuando ya no hay privilegios y todos son iguales, como las abejas y su reina, en este caso su líder, quien decide además quien vive y quien muere. Uno de los requisitos para terminar con las diferencias consistía en prohibir las religiones, en este caso basado en el materialismo dialectico, que llevó a Mao a propagar como la religión resultaba el opio del pueblo. En tanto esto sucedía en China, murió el Dalai Lama y como todos saben, entre los lamas existe la tradición de encontrar al nuevo sucesor, a quien el anterior traspaso sus poderes mentales, algo que en occidente se llama reencarnación. Por desgracia cuando trabajas tanto con la mente, te alejas de lo físico y puedes resultar vulnerable a lo material; por eso se avecinaba el choque de las dos facetas que todos los seres humanos tenemos. En occidente se sabía poco, casi nada de ese lugar tan remoto, algunas historias que mencionaban un sitio indeterminado entre las nieves del Himalaya, donde profesaban una serie de seres sobrenaturales, en la famosa novela Horizontes Lejanos, se trata de los mismos blancos en un paraíso llamado Shangrila, especie de remanso entre las nieves como el mismo Tibet. Pero en la realidad los monjes buscaban desesperadamente al sucesor, llevando a cuestas además una terrible profecía que involucraba el fin de su propia historia, así hallaron a Tentsing Gyatsu, un niño que reconoció los instrumentos sagrados de su antecesor y fue elevado a la categoría de Dalai Lama. China consolidada y potente veía ahora la revancha de muchos siglos, reclamaría como suyo el territorio de los antiguos asesores de los Khan y nadie se opondría, además aprovecharía las grandes reservas incluso de Uranio y daría una salida a millones de chinos que colonizarían esas tierras; para el ejército chino el Tibet resultaba un bombón, ni siquiera había otro ejército por enfrentar, solo algunos guerrilleros con armas de risa. Cuando reclamaron el territorio tibetano, nadie se opuso, se imaginan en la ONU, donde todos se reunían por el bien común, una potencia dijo esto es mío y ¿los demás que dijeron?, bueno pero me das esto, y así se repartieron el Mundo. En esa repartición, Tentzing Gyatsu , quien apenas llegaba a la mayoría de edad tuvo que huir, porque según la propia profecía era la única forma de mantener viva la flama tibetana. Durante la noche, disfrazado, se fue a las montañas y llegó después de una larga travesía a la India, donde Nerhu le asigno un pequeño lugar llamado Daramsala, aun jugándose su propia posición política, porque los tibetanos estaban apestados y condenados. Lo que siguió es materia de muchas historias, hasta mi buen amigo Toño relata parte de la masacre en Lhasa, continuaron con la toma a sangre y fuego de los monasterios, la exterminación masiva y el gran éxodo de sobrevivientes hacia Daramsala. Hoy viven en Tibet más chinos que tibetanos, Lhasa es una ciudad moderna y El Potala, lugar de los Dalai Lamas, un museo; según dicen los guías de turista, si así no fuera nunca hubiéramos conocido el Potala, porque era solo para una elite de monjes zanganos. Pero la tragedia generó otras alternativas, como dijera aquel: “muy variados son los caminos del señor”, porque los monjes y la religión budista llegaron a nuestro mundo cuando más se necesitaba, en especial las grandes naciones repletas de consumismo y cosas materiales, por eso mencionaba el gran choque cultural que se avecinaba. Imaginen a un individuo como George Lucas o Spielberg, que tienen todo lo material que alguien pueda desear, mansiones, automóviles, aviones, tecnología de punta, no reparamos en gastos, decía uno de los personajes de Jurasic Park; pero además piensan, no son un alineado común, ¿Qué más pueden pedir?. Entonces apareció el budismo, la doctrina del justo medio, la que te dice no te vayas a los extremos, la que te permite meditar y entrar a tu propio espacio, a conocerte y conocer a los demás, a detener la maquina insaciable, fue de plano un éxito. No se trata ahora de ser anti chino, porque la misma práctica no te lo permite, más bien comenzaron a recobrar lo poco de humano que aun late adentro de cada uno de nosotros, es como un retorno al hogar. Por eso, a partir de la llegada del Dalai Lama a Daramsala, el mundo comenzó a cambiar en forma sutil, aquella religión indeterminada entre las nieves del Himalaya llegaba a las puertas de tu hogar y además resultaba maravillosa, desde aquellos tiempos de Lobsang Rampa. Hoy China representa lo más grande de la cultura material, tiene un PBI (dineros) impresionante y estaba además ya lista para apantallar al mundo, pero entonces aparecieron millones de aliados de los tibetanos, no con armas, con la mente, en otra forma de guerrilla, como aquella que propagaba Jhonn Lennon, guerrillas mentales, o tal vez como los jedis de Lucas. ¿Y qué paso?, el gigante resultó vulnerable, llegó la tragedia, como en Egipto, como en la Roma imperial, como tantas veces, llegó la tragedia, esa es la lección para todos los seres de la Tierra: cuando más fuerte de sientes, cuando crees que ya has logrado todo, despiertas. Solidaridad con el pueblo chino, con los más de 50 000 jóvenes y niños que murieron atrapados en sus escuelas, eran el futuro de una vasta región de la nueva China, que por otro lado tomó el Tibet y está a punto de inaugurar las instalaciones olímpicas de mayor tecnología material en el mundo. Solidaridad también con los millares de jóvenes tibetanos asesinados por el ejército chino, el futuro de un país que desapareció la noche cuando llegó el flamante ejército rojo. Dice la Sexta ley del Kibalyon: “Toda causa tiene un efecto, todo efecto tiene una causa y nada, ni nadie escapa a esta ley”; sabiduría muy antigua, tan antigua como los chinos y los tibetanos. Saludos La Casa del Mayab.
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