Himnos a Viracocha
Mientras millones de hombres desaparecen para siempre en el transcurso de los siglos, el Sol, supremo vencedor de cataclismos, siempre reaparece.. ¿No merecía, por tanto, que se le erigiera en el mismo lugar de su milagrosa y bienhechora resurrección, un monumento cuya! dimensiones colosales le aseguraran como al astro, la inmortalidad? Por otra parte, en el espíritu supersticioso de los indios, este so1 tomó poco a poco la apariencia de un héroe civilizador, el "antiguo señor", lejano, el excelso Creador, el Reformador o el Constructor que mantiene eI mundo. Alfred Métraux habla del enigmático fantasma del "viejo creador de tierra de las cosmogonías primitivas, comunes a todas las tribus indias desde Alaska hasta la Tierra del Fuego". La leyenda de Viracocha la transmitieron los indios a los cronistas españoles en cantos antiguos que conservaban los últimos ecos. Sin embargo, los "Himnos a Viracocha" nunca se publicaron durante la conquista española. En 1873, por vez primera fueron traducidos del quechua al inglés. Estos himnos constituyen uno de los raros y auténticos documentos que se poseen sobre la poesía y la visión del mundo inca. Su revelación parece un milagro.
En 1550, el humilde cura mestizo Cristóbal Molina "El Cuzqueño" que predica el Evangelio a los indios del hospital de Cuzco recoge las últimas palabras del gran sacerdote del culto de Viracocha. Este, que es un noble indio, sabe que está en el umbral de la muerte y que después de él el secreto se perderá. Entonces, desesperado, decide súbitamente romper el silencio sagrado que él y los suyos han logrado guardar celosamente desde la caída del Imperio Inca. Sólo él sabe todavía los cantos gloriosos de los antepasados y a punto de expirar, murmura las palabras mágicas al cura, hijo del conquistador Francisco Molina y de una Nusta, princesa inca, quien los anota muy rápidamente en la miserable sala del hospital indio. Más de cuatrocientos años después, el doctor Rafael Aguilar, gran quechuista, logró reconstruir algunos de estos himnos de los que se presentan a continuación algunos extractos:
¡Ah! Viracocha, poder de todo lo que existe. Ya sea hombre, ya sea mujer, Es sagrado. . . Señor de toda la luz naciente,
Creador ¿Quién eres? ¿Dónde estás? ¿En el mundo de arriba, en el mundo de abajo,
O de este lado del mundo? ¿Dónde está tu trono poderoso?
¡Ah!, dime solamente, del océano celeste
O de los mares terrestres, en los que habitas…
Señor, tus servidores con los ojos manchados Quieren verte...
El Sol, la Luna, el día, la noche,
El verano, el invierno, no son libres. Siguen tus órdenes, su camino estd señalado. y llegan adonde lo has previsto. . ¿Dónde y a quién has enviado el cetro brillante? ¡Oh! Creador, que haces maravillas y cosas nunca vistas,
Misericordioso Viracocha, grande sin medida,
Haz que se multipliquen las personas y los animales y protege a aquellos a quienes tú das la vida y mantenlos en tu mano.
Y en un segundo himno:
Escucha Viracocha jardinero del mundo Que refrescas las entrañas de la tierra, Que creas las huacas y dices que son sagradas Portador de la grandeza, donde estés Siempre joven, lleno de rocío húmedo, Viracocha, Que el cielo, dijiste, se haga del vacío de la tierra Y colocaste a los demonios en el mundo subterráneo.
Finalmente el “himno de las ofrendas”:
Todopoderoso Viracocha, Viracocha que está presente, Viracocha, señor de todo Dueño de la belleza del mundo, Que ha creado todo diciendo: “Que sea el hombre, que sea la mujer, Y todos los frutos de la tierra”, ¿Dónde te encuentras…en las nubes, en las sombras? ….Recibe esta ofrenda, dondequiera que estés,
¡Viracocha!
Tomado de: Waisbard, Simone. 'Tiahuanaco'.
Saludos, Miguel Angel Rodríguez.
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