Para hacernos una idea al respecto, recordemos que Rusia también usa su parque de cohetes propulsores para los lanzamientos comerciales, transportando hacia la orbita los equipos de 30 o 40 paises. Y en realidad, ignora el contenido real de esa carga, por lo que su industria espacial, de forma indirecta, podria verse en la condicion de rehen en un hipotetico conflicto orbital, con la subsiguiente reapertura de la carrera armamentista en todas sus manifestaciones y obviamente, con “respuestas adecuadas”.
Ya en 1983, el dirigente de la Union Sovietica Yuri Andropov proclamo una moratoria sobre el desarrollo de las armas espaciales. Era un gesto de buena voluntad, pues Moscu confiaba en que Washington renunciaria a su programa de “guerras estelares”.
La URSS habia empezado a desarrollar sistemas militares antisatelite a finales de los 50 y logrado un notable avance en esta materia. El punto culminante, sin duda, fue el 18 de junio de 1982, cuando los militares sovieticos organizaron un simulacro a gran escala de la guerra nuclear y espacial que se prolongo por mas de siete horas.
Primero, se lanzaron desde los silos dos misiles balisticos intercontinentales UR-100; despues llego el turno de otros dos: uno, de mediano alcance, lanzado desde una plataforma movil, y el otro, desde un submarino nuclear que se encontraba en el Mar Blanco.
Luego se lanzaron dos antimisiles para destruir las ojivas, mientras que en el cosmodromo de Baikonur despegaba un cohete para colocar en la orbita baja el satlite caza Cosmos-1379. Varias horas mas tarde, este aparato se acerco a otro, Cosmos-1375, que imitaba en esas maniobras al Transit, satelite de navegacion estadounidense.
A pesar de la prohibicion oficial sobre los ensayos de interceptores espaciales, decretada el 18 de agosto de 1983, la empresa de defensa Saliut siguio trabajando, por cierto, en el proyecto Skif, una estacion de combate espacial con armas laser y misiles a bordo.
En primavera de 2006, Moscu y Washington procedieron a las acciones reales.
El coronel general Vladimir Popovkin, jefe de las Tropas Espaciales de Rusia, visito a principios de marzo una serie de objetivos estrategicos en California y Florida a invitacion del general James Cartwright, jefe del Comando Estrategico de EE.UU.
Transcurrido un mes, Cartwright en persona realizo una visita al cosmodromo ruso de Plesetsk, asi como al Estado Mayor y el Centro de Control de las Tropas Espaciales de Rusia.
Si las cosas siguen en este plan de apertura y confianza mutua, podremos olvidar todos los recelos y dar por sentado que el uso pacifico del espacio extraterrestre no tiene alternativa.