Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione.
En realidad hay muy pocas frases célebres que reflejen el sentir de esta entrada. Esta de Ramsay refleja el sentimiento de mucha gente con respecto a los polÃticos y su labor. Cabe señalar que este problema NO es exclusivo de México, ni mucho menos de estas elecciones para renovar diputados de 2009; Ramsay era un arqueólogo escocés nacido en 1851.
Regresando al tema de los promotores del voto anulado, me referiré ahora a Denise Dresser. En el vÃdeo que refiero al final de esta entrada, doña Denise se presenta dentro del reporte Indigo (asÃ, sin acento, como si quisiera significar NO-DIGO) iniciando con una excelente crÃtica acerca de si como ciudadanos estamos enterados de quiénes son nuestros representantes, cómo votaron durante su gestión (en la cámara, por supuesto), cuántas veces viajaron al extranjero, qué iniciativas legislativas presentaron o cómo han gastado el dinero público que se les asignó. Dice Denise: "Es probable que usted no sepa todo eso". Y créanme, queridos lectores, lo que esperaba es que dijera a continuación cualquier otra cosa, menos lo que dijo... esperaba algo asà como:
- "Ya es momento que los ciudadanos les exijamos cuentas a nuestros representantes en la cámara".
- "La indolencia de los votantes ha hecho que los representantes se olviden de representarlos".
- "La sociedad mexicana se encuentra un un proceso de maduración y está en estado en el que aun le es difÃcil tomar la responsabilidad de exigir a los representantes que cumplan con su cometido".
Digo, algo asÃ. Pero no. Más bien opta por "sugerir el por qué" de esa situación, e irse por el camino fácil de criticar al sistema polÃtico electoral. Veamos que nos dice Denise, en el programa que no-dice (en cursivas rojas, Denise; en texto normal, KC).
El sistema polÃtico electoral que tenemos no fue construido para representar a personas como usted o como yo. Fue erigido para asegurar la rotación de élites, pero no para asegurar la representación de ciudadanos. Fue creado para fomentar la competencia entre los partidos, pero no para obligarlos a rendir cuentas.
Hasta aquà nos dice su opinión sobre el sistema de representación popular pero no nos dice en qué hechos se basa para opinar de esa forma. No estoy muy de acuerdo en que el sistema electoral sea la causa de que los mexicanos no se interesen en los asuntos nacionales (polÃtica, elecciones, representantes, plataformas de acción, etc.), me hubiese gustado más que Denise nos dijera por qué, desde su punto de vista, este sistema tiene un diseño como el que menciona. Es decir, nos menciona que es un sistema diseñado para beneficiar a las élites (no dice de que tipo, supongo que élites polÃticas), pero no me da buena espina que no diga porqué lo hace. Pienso que supone que sus palabras causarán el efecto deseado (estar de acuerdo con ella) y que no necesita decirnos cómo es que el diseño actual beneficia a las élites.
Pero vayamos más allá. Yo digo que el sistema polÃtico electoral que tenemos no está diseñado para favorecer las élites, más bien pienso como hipótesis alternativa que como sociedad nos gusta favorecer a las élites, o por decirlo de otra forma, lo que afirmo es que nuestra sociedad está compuesta de tres grupos de personas, los que están en una élite, los que no lo están, y a los que no nos importa ninguna de las dos alternativas: ni el estatus, ni la falta de estatus. Los dos primeros grupos forman la inmensa mayorÃa de la población. Entre estos grupos sucede un fenómeno curioso, los que están fuera de una élite se quejan por no pertenecer a ella, pero si llegan a estar en la élite aborrecerán y despreciarán a los que aún están afuera. Analizaré eso más adelante.
Yo digo que el sistema electoral no está diseñado como lo dice Denise. La elección de diputados tiene dos vertientes, la de los que son electos por mayorÃa relativa y los que acceden a la curul por representación proporcional. La Constitución fija el número de diputados de cada grupo, 300 para el primero y 200 para el segundo (ver complemento en el soporte documental).
Hagamos un ejercicio mental. Si consideramos que hay unos 77 millones de ciudadanos registrados en el padrón electoral, entonces al dividir este número entre 300 distritos nos da que en cualquier distrito habrá unos 250 mil votantes. Supongamos que en un distrito hay 5 candidatos de igual número de partidos. La Carta Magna nos dice que si de esos 250 mil se emite sólo 1 voto válido (implicando que los 249,999 restantes, o no asisten a votar, o anulan su voto), el candidato que ocupará la curul será el que se lleve ese voto. Asà de simple. Anular el voto o abstenerse de votar no hará que las elecciones se anulen. Y por si fuese poco, los otros 200 llegan en automático a la cámara, del partido que sea.
La única opción de anulación de elección serÃa que TODOS los ciudadanos de TODOS los distritos anulasen su voto o se abstuviesen de votar, incluyendo a los propios candidatos, sus familiares y correligionarios de partido, pues no habrÃa ningún candidato con una mayorÃa relativa y no podrÃa asignarse las curules por representación proporcional (cualquier proporción sobre cero, da cero). ¿Es ese un escenario probable? No lo creo. Yo más bien pienso que la invitación a abstenerse o a anular el voto favorecerÃa al partido con más afiliados por distrito ¿Adivinan mis lectores cual partido será? ¿Acaso no nos acordamos del corporativismo?
Añado otras aseveraciones de Denise que merecen comentarse.
La población mira a los partidos y ve ahà una historia de priización, de complicidades.
Yo digo que eso no depende del sistema polÃtico electoral con posible exceso de partidos, sino de que tanto en el PRI como en los demás partidos participan polÃticos mexicanos, extraÃdos no de una sociedad diferente, sino de la misma sociedad que, según Denise, sigue pensando que los partidos polÃticos son poco menos que bandas de truhanes.
Ve (la población) a partidos con algunas diferencias en cuanto a lo que ofrecen pero con demasiadas similitudes en cuanto a cómo se comportan.
Y yo me sigo preguntando ¿será por el sistema polÃtico o porque están formados por compatriotas que se comportan igual cuando pasan a formar parte de la élite?
Ve (la población) pluralismo en la oferta polÃtica pero mimetismo en el desempeño gubernamental. Ve a partidos corruptos que se niegan a rendir cuentas... Partidos cerca del botÃn que se reparten, y lejos de la ciudadanÃa.
¿Eso se debe al sistema? Yo sigo pensando que Denise soslaya de manera tendenciosa la responsabilidad de la sociedad en la definición de valores. Mientras sigamos considerando valioso estar del lado de los ganadores, mientras sigamos considerando valioso aprovecharnos de nuestros conciudadanos, mientras sigamos considerando valioso quedarnos con la cartera que nos encontramos en el transporte público en vez de regresarla a su dueño, seguiremos mimetizándonos en nuestro desempeño, no sólo gubernamental sino en casi cualquier ámbito.
Hoy por hoy la clase polÃtica no tiene un sólo incentivo para remodelar un sistema que tanto la beneficia.
Hoy por hoy, la sociedad NO tiene incentivos para participar más activamente en polÃtica, y menos aún si lo que se le recomienda es anular su voto y por ende anularse como parte fundamental del quehacer polÃtico de una nación, si lo que se le recomienda es tomar la fácil opción de escribir pendejadas en una boleta como "mecanismo de protesta". Y si la sociedad no tiene ese incentivo ¿que se puede esperar de la clase polÃtica?
Los polÃticos tienen una situación inusual y privilegiada que no quieren perder.
Y me sigo preguntando si mi ya (casi) querida Denise hubiera sido invitada a renunciar a sus privilegios ¿hubiera renunciado a ellos? ¿Hubiese renunciado a la educación de privilegio que recibió? Quizás dirÃa "yo me gané esos privilegios, yo soy una Doctora en FilosofÃa (PhD) en PolÃtica por la Universidad de Princeton, doctorado que obtuve gracias a sendas becas de las fundaciones Ford y Rockefeller" (datos obtenidos desde Wikipedia).
Para la gran mayorÃa de la población, mi ya (casi) querida Denise tuvo pingües privilegios ¿Acaso hubiera renunciado a ellos para luchar en contra de los grandes consorcios estadounidenses que controlan la economÃa mundial? No lo creo. Y asÃ, todos los que hacemos algo por salir adelante no vamos a renunciar a aquello que con trabajo hemos obtenido, incluso los polÃticos... incluso los polÃticos mexicanos. No critico su educación ni el modo en que logró financiarla, lo que se me hace un tanto absurdo es que, montada en una trayectoria inusual y privilegiada, pretenda criticar a un sistema que, entre otras cosas, le permite seguir en una élite académica.
Incluso me parece absurdo que hable en primera persona diciendo cosas como "...Siento que si voto por cualquier partido en estas condiciones, con este sistema, contibuiré a avalar a un sistema que debe ser cambiado desde afuera, ya que nadie lo va a hacer desde adentro", e inmediatamente después hable en plural para sugerir "...Y por ello tendremos que pensar en Acciones que contribuyan a sacudir, a presionar, a protestar, a rechazar, a manifestar la inconformidad, a reconfigurar una democracia altamante disfuncional". Es como si invitara a su auditorio a hacer algo por ella y para ella, para aliviar su personalÃsima crisis electoral. Muy fea forma de llevar una campaña de anulación del voto, digo yo.
Por ello habrá que proponer medidas como el voto para un candidato inexistente, que combatan la inercia y generen incentivos para mejorar la representación.
¿Y con medidas como esa se combatirá la inercia? ¿De verdad pensará Denise que el anotar "Cantinflas" en una boleta generará incentivos para cualquier cosa? Yo lo que pienso es que el anular el voto incentivará el corporativismo, esa vieja y deleznable práctica del PRI que aseguraba votos ciegos, no razonados, impulsados por el temor de perder la afiliación a un sindicato, a un gremio, a un grupo de presión. Asà se asegurará un número mÃnimo de votos para que los polÃticos deshonestos sigan perpetuándose en la "nata" polÃtica, que flota sobre la masa inactiva, anulada y amorfa de una sociedad mexicana que aun no acaba de entender que lo que hay que hacer es otra cosa (que diré al final de la entrada).
El voto, sin adjetivos, ya ha demostrado ser insuficiente. La competencia entre partidos ha demostrado ser insuficiente. La alternancia entre una posición ideológica y otra ha demostrado ser insuficiente.
Insuficiente ¿para qué? Que lástima que Denise no lo diga. Supongo que quiere decir que es insuficiente para una verdadera representatividad de la sociedad en las decisiones importantes del paÃs. Pero votar en blanco o por "cantiflas", tampoco serÃa suficiente para meter a la sociedad en otra dinámica más responsable, más bien al contrario, es decirle al ciudadano: "sigue siendo irresponsable para que otros más participativos sigan aprovechándose de tu indolencia".
El problema no son las personas o los partidos en sÃ. Es un sistema polÃtico que no asume la representación.
El sistema no es malo, pero supone que los ciudadanos tendrán la suficiente madurez como para elegir a un candidato de su preferencia. Normalmente será alguien de su comunidad, de su barrio, quizás alguien conocido. Los partidos suelen escoger a gente con cierta ascendencia en su comunidad. Pero coincido con Denise en una cosa, con este sistema se fomenta la competencia entre partidos. Pero ¿es eso malo, incorrecto o absurdo siquiera? No lo creo.
Lo que pienso es que como sociedad nos falta madurez para aprovechar este sistema, para tener una participación cÃvica más activa, para dejar de pensar que o estamos en la élite (polÃtica) o fuera de ella, y para participar más activamente en el partido que más se acomode a nuestra forma de pensar. La fácil y anárquica opción de anular el voto implica favorecer la indolencia y la polarización de estos dos primeros grupos (los de la élite y los de afuera de ella).
Algo está mal, algo no funciona, algo necesita cambiar y con urgencia... No podemos seguir fingiendo. Ha llegado el momento de reconocer lo que no funciona y componerlo.
Pero los mestizos ya no eran considerados esclavos. Tampoco criollos o Españoles. Por tanto, sus objetivos como grupo NO era regresar a formar parte de sus ancestros que ahora eran esclavos, sino de la nueva élite dominante y gobernante. Una vez al servicio administrativo de los españoles y criollos, los mestizos desdeñaban a los nativos. Incluso desdeñaban a otros mestizos que apoyaban a los nativos. 300 años de esa situación nos marcaron, pero espero que no para siempre.
En resumidas cuentas lo que digo es que ese afán por estar en una élite y al llegar a ella desatender al grupo fuera de ella, NO es cosa nueva. Es una herencia maldita de idioscincracia mestiza, es un estigma de nuestras raÃces.
Aunque concuerdo con la inquietud de Denise sobre el punto de exigirle a nuestros representantes ante la Cámara, no comparto su promoción al voto anulado. Mi percepción es que esa campaña más bien apoyará al PRI y a sus viejas prácticas que propiciar un cisma polÃtico en México, y causará más descontento en la sociedad.
Propongo más bien que votemos por el candidato que nos convenza más, no con promesas fáciles sino con una apertura personal para ser visitado y cuestionado por grupos sociales autónimos sobre su gestión.
Imagen: El supuesto eslabón perdido, ya con una cola que le pisen.
P.D. Me resulta harto curioso ver publicidad de Google en mi Blog (pagada ciertamente) invitando al "voto blanco" y al "voto nulo". ¿Quien podrÃa invertir su actualmente escaso dinero en esas campañas?






























