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Por Santiago PANDO, www.creerescrear.com Pongámonos de acuerdo en el desacuerdo. Café Tacuba.  De manera increÃble, en tan sólo un mes, se ha elevado la próxima elección a la categorÃa de plebiscito ciudadano: ¿votar por el menos malo o votar por lo mejor de cada uno, en blanco? ¿Ser cómplices de un sistema en agonÃa o ser parte del despertar ciudadano? ¿Votar por la partidocracia o por la libertad? Los partidos polÃticos, lo más que pueden ofrecernos, es un México menos malo, y eso, a la inmensa mayorÃa de los ciudadanos, ya no nos basta. Es una forma muy mediocre de tratar de preservar sus privilegios y canonjÃas. El sistema está colapsado. Un conjunto de creencias, sin credibilidad, acaba por derrumbarse. Es inevitable. Dicen que votar en blanco no sirve para nada.  Lo mismo decÃan antes de que votar en contra del PRI tampoco servÃa. Y aquà estamos. La resistencia civil pacÃfica nunca ha sido aplaudida desde la ceguera del poder, es un hecho histórico.  La gran propuesta de los partidos polÃticos se reduce a decir que ellos son menos malos que el de enfrente, menos corruptos, menos narcos, menos mentirosos.  Ese es el tamaño de su visión histórica.Â
Hay que agradecerles el gesto. Su enanismo ha hecho crecer la conciencia ciudadana.  Votar por el menos malo es votar por el miedo, por la impunidad, por la pobreza, por la inseguridad y la violencia. Es votar por el paÃs del haiga sido como haiga sido. Es votar porque todo siga igual, es decir, cada vez peor. Votar por el menos malo es preservar un sistema en agonÃa.  En cambio, votar por uno es votar por un México unido y en paz. Donde los intereses ciudadanos estén por encima de todos los intereses polÃticos. Donde tengamos verdaderos servidores públicos y no polÃticos de trampolÃn.  Votar por uno es votar por el corazón de todos.  Todos los grandes cambios de la humanidad han sucedido gracias a un puñado de valientes que deciden poner su mano en el corazón para cambiar el estado de las cosas.  Hoy México necesita de uno, del corazón de uno, para dejar de vivir en el paÃs del menos malo. Â
 Santiago Pando www.creerescrear.com
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