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La biofÃsica de la conciencia, explicada desde la teorÃa cuántica de David Bohm
Actualizado (Lunes, 28 de Abril de 2008 14:09) Lunes, 28 de Abril de 2008 14:07
La teorÃa de variables ocultas desarrolla la unidad holÃstica de la experiencia psÃquica consciente
David Bohm, experto en teorÃa cuántica, descubridor del efecto Bohm-Aharonov y colega de Einstein en Princeton, es uno de los pensadores más revolucionarios de la segunda mitad del siglo XX. Su espÃritu siempre joven le ha conducido a reformular el modo de comprender la naturaleza cuántica del mundo, con vistas a atender una realidad fenomenológica mayor, el psiquismo, que trata de explicar en sus últimas investigaciones. El conjunto de su obra ofrece una cosmovisión coherente, rica y dinámica, que integra la conciencia en una unidad de energÃa, mente y materia. Para Bohm, desde un punto de vista religioso, la conformación de un estado cerebral cuántico tras la acción de fuerzas no-locales, permitirÃa explicar la experiencia mÃstica como la acción directa de la mente cósmica sobre una mente individual. Por Manuel Béjar.

Es un pensador con espÃritu libre, capaz de captar la realidad holÃstica del ser tal y como refleja en su obra póstuma The Undivided Universe, publicada en 1993. La muerte le sorprendió retocando el manuscrito final.
Durante sus últimos quince años de vida, Bohm ha publicado varios escritos que apuntan hacia una descripción única y unificada de la realidad, promovida por una mente material cósmica. The Undivided Universe es una sÃntesis global del pensamiento cientÃfico-filosófico del autor donde se formalizan matemáticamente algunos conceptos fÃsicos polémicos.
Nuevos horizontes
Es la obra final de un fÃsico heterodoxo, consciente de la necesidad de abrir nuevos horizontes en las ciencias fÃsicas para ofrecer una visión más completa y consistente de la experiencia psÃquica. Se trata de la obra de madurez que, desde la base de su archicomentada teorÃa de variables ocultas (1952), da consistencia matemática a sus ideas fÃsico-metafÃsicas relacionándolas con el fenómeno de la conciencia.
En este artÃculo analizamos el pensamiento de conjunto de David Bohm en torno al fenómeno de la conciencia. Al carecer de un modelo concreto y pautado de la conciencia, el alcance de su obra sólo puede contemplarse tras haber explicado y relacionado aspectos conceptuales sobre fÃsica, matemática, metafÃsica y psiquismo.
Es en la confluencia de estos frentes del pensamiento donde Bohm encuentra una propuesta ontológica que explica la conciencia como una mente individual, unificada por acciones fÃsicas no-locales, que se mantiene unida a una mente cósmica.
El orden implicado y el orden explicado
La caracterÃstica fundamental del pensamiento de Bohm es la unidad múltiplemente conexa de la realidad. El mundo fÃsico posee una estructura dinámica que produce la enorme diversidad de seres y fenómenos que constatamos por los sentidos. Es un sistema plural en continuo cambio que, sin embargo, goza de un substrato interno que lo sustenta, rige y unifica.
El conjunto de fenómenos fÃsicos, biológicos y psÃquicos que acontecen en la realidad sensible y perceptible conforman el orden explicado de Bohm. Es la realidad temporal que los fÃsicos describen mediante cuatro interacciones fundamentales. Por tanto, el orden explicado está constituido por el conjunto de sucesos susceptibles de comprobación experimental por alguna disciplina cientÃfica.
Este orden explicado carece en sà mismo de una razón suficiente de ser. Se trata de un orden contingente de la realidad que, sometido a las leyes de causa-efecto, no puede últimamente explicarse a sà mismo. Es una realidad dada y limitada por su dimensionalidad temporal. Hablamos del continuo devenir donde se han dado la materia fÃsica, la vida y el psiquismo.
Explicación del orden fenomenológico
Bohm propone el orden implicado como fundamento ontológico del orden fenomenológico explicado. Más allá de las leyes fÃsicas mecanicistas propias del orden sensible, existe una totalidad primaria, indivisible y atemporal que unifica, ordena y causa el orden explicado. Este orden implicado, multidimensional, permite explicar ontológicamente la contigencia, más o menos azarosa, del mundo fÃsico fenoménico y dotarlo de una unidad psicobiofÃsica que suprime cualquier fragmentación aparente.
No existen dos órdenes distintos de realidad, sino una única totalidad implicado-explicada. El orden explicado es parte constitutiva del orden implicado, que le da razón de ser. Como consecuencia del dinamismo inherente del orden implicado se constituyen estructuras explicadas que mantienen una morfologÃa más o menos invariante frente al movimiento del todo. La consolidación de estas formas explicadas por agentes del orden implicado conforma el orden temporal de seres diferenciados, parcialmente autónomos, que mantienen una conexión ontológica con el orden subyacente.
Determinismo vs. emergentismo en Mecánica Clásica
En Causality and Chance in Modern Physics, Bohm realiza un estudio epistemológico de la Mecánica Clásica. Básicamente se pregunta acerca del significado del determinismo asignado a la fÃsica de Newton: ¿qué entendemos por determinismo clásico?
Tradicionalmente, la fÃsica newtoniana se reduce a resolver la ecuación del Segundo Principio aplicada a un cierto sistema fÃsico, supuestas unas condiciones iniciales. Los expertos ilustrados en Mecánica Teórica, abanderados por Laplace, D´Alambert, Euler y Lagrange, sugirieron que el futuro de todo universo fÃsico estaba determinado por leyes mecánicas, supuestas la velocidad y posición de sus componentes en un instante cualquiera. Es el universo mecánico de relojerÃa.
El desarrollo de la termodinámica de las máquinas de vapor decimonónicas abrió, paradójicamente, una nueva epistemologÃa menos mecanicista. La dinámica de los sistemas de muchas partÃculas no podÃa tratarse efectivamente con el Segundo Principio de Newton. Cada uno de los intratables estados microscópicos del sistema, definidos por la velocidad y posición de cada uno de sus constituyentes, queda asociado a una región del denominado espacio de fases del sistema.
Espacio de fases
La evolución fÃsica macroscópica queda descrita por la ubicación del sistema en estas regiones del espacio de fases. Todos los puntos de cada región son indistinguibles macroscópicamente. Por tanto, en contra del determinismo clásico, no es necesario especificar con absoluta precisión las condiciones fÃsicas de un sistema para conocer su comportamiento futuro. La dinámica macroscópica sólo depende de las transiciones entre estas regiones del espacio de fases.
Esta reflexión condujo a Bohm a dotar de un cariz más emergentista a la Mecánica Clásica. Las leyes de la nueva Mecánica EstadÃstica bastaban para predecir con éxito la evolución de un sistema fÃsico. De alguna forma cada estado macroscópico es el producto resultante de cualquiera de los estados microscópicos que conforman una cierta región diferenciada del espacio de fases. El fenómeno emerge con cierta autonomÃa respecto a lo microscópico.
La causalidad en fÃsica cuántica
Con sólo 35 años, Bohm escribió un tratado de teorÃa cuántica que llamó la atención de Einstein, su colega en la Universidad de Princeton. En Quantum Theory no hay ninguna alusión a variables ocultas ni a fenómenos no locales. Bohm lo escribió fielmente en conformidad con la doctrina de Bohr. Fue tras dialogar con Einstein –quien ya en 1935 habÃa publicado su gedankenexperiment de acciones no-locales– cuando Bohm publicó sus polémicos artÃculos sobre variables ocultas: A suggested interpretation of the quantum theory in terms of hidden variables (1952). En el primero de los dos agradece la colaboración de Einstein.
En estos dos artÃculos del Physical Review, Bohm se distancia epistemológicamente de la interpretación de Copenhague acerca de la función de onda de un sistema cuántico. Niels Bohr desatiende los procesos fÃsicos que subyacen al resultado experimental obtenido en un aparato de medida. El fenómeno cientÃfico es un epifenómeno que no debe ser explicado por causas subyacentes. Tan sólo es legÃtimo describir estadÃsticamente un sistema a partir de su función de onda y aceptar el salto cuántico que demarca el antes y el después de la medida.
Con su postulado de elementos de realidad adicionales, Bohm pretende construir un modelo causal explicativo de los sucesos cuánticos. El uso estadÃstico implÃcito en la cuántica de Bohr no es algo inherente a la propia realidad sino, más bien, a nuestro desconocimiento de las hipotéticas variables ocultas.
¿Acérrimo determinista?
Bohm ha sido duramente calificado de acérrimo determinista por su propuesta. Una lectura superficial de estos artÃculos, descontextualizándolos del conjunto de su obra, puede sugerir que deseaba poder predecir el resultado de un experimento cuántico y, en consecuencia, probar el determinismo del mundo fÃsico.
Si bien es cierto que afirma la posibilidad de predecir, en principio, el resultado de un medida a partir de la función de onda del sistema objeto-medidor conocidas las condiciones iniciales, reconoce que en la práctica es imposible. Sólo son predecibles los resultados estadÃsticos generados tras repetir varias veces el mismo experimento, de acuerdo con la cuántica de Bohr.
La fÃsica de Bohm no es más determinista que la de Bohr. El cambio de perspectiva conlleva un mejor entendimiento acerca de cómo se desarrollan los procesos cuánticos. Los sucesos ocurren porque hay unas causas.
La función de onda no es una mera herramienta matemática sino un campo fÃsico cuántico que rige el comportamiento de las partÃculas cuánticas. La posición y momento de una partÃcula son variables ocultas Ãntimamente conectadas a dicho campo cuántico. Este campo causa complicadas e incontrolables acciones, intratables para todos los propósitos prácticos fuera del cálculo estadÃstico.
En definitiva, el régimen cuántico es análogo al clásico donde se manifiestan las relaciones causa-efecto. Ahora bien las interacciones cuánticas son mucho más caóticas, de marcado carácter campal, distintas a las fuerzas clásicas. Estas fluctuaciones de los campos cuánticos mantienen abierto el comportamiento futuro del mundo fÃsico.
El holomovimiento causal
En La totalidad y el orden implicado detalla una construcción metafÃsica de la estructura ontológica de la realidad. Tras renovar los cánones epistemológicos de las teorÃas clásica y cuántica, Bohm se adentra en las profundidades de la realidad que hacen aflorar los objetos cuánticos y su manifestación macroscópica.
La teorÃa de variables ocultas conduce a un estrato de actividad cuántica causal, fluctuante e incontrolable. Es el hábitat natural de las partÃculas cuánticas sometidas a complejos campos cuánticos que producen su extraño comportamiento fÃsico.
En este frenesà de dinamismo cuántico emergen las estructuras estables e individualizadas del régimen clásico. La acción dinámica conjunta de esta actividad cuántica genera el orden clásico de los fenómenos fÃsicos, biológicos y psÃquicos.
Más allá de lo cuántico Bohm se cuestiona el fundamento ontológico de su teorÃa de variables ocultas. El orden campal cuántico es consecuencia del dinamismo esencial de un substrato subcuántico. La fÃsica cuántica es el resultado del movimiento holÃstico del orden implicado.
Los fenómenos como estructuras
Lo fÃsico, el orden explicado, es el producto consecuente al desdoblamiento de una actividad primordial plegada en un orden ontológico primario. Los fenómenos son las estructuras, más o menos individualizadas, que han surgido tras el despliegue ordenado de un orden implicado campal y holÃstico.
En sÃntesis, toda la realidad explicado-implicada es la existencia promovida por un fondo de energÃa en incesante actividad, un holomovimiento causal que todo lo genera y sustenta. Este movimiento holÃstico incluye también una dimensión psÃquica de la materia. Es un todo dialéctico de energÃa y mente que causa el orden explicado fÃsico y psÃquico.
Pensamiento y conciencia
Tras el encuentro intelectual con el filósofo oriental Jiddu Krisnamurti, Bohm se percata del complemento metafÃsico a su teorÃa fÃsica y comienza a preguntarse por la explicación cientÃfica de la conciencia. Ambos pensadores se encontraron por primera vez en 1961. Fruto de sus diálogos han surgido diversas publicaciones. Destacamos: The ending of time (1985), El futuro de la humanidad (1987) y Los lÃmites del pensamiento (1999).
Bohm distingue entre pensamiento y conciencia. El pensamiento es la facultad mental adquirida y consolidada que rutinariamente nos permite actuar adecuadamente en un medio. Lo constituyen tanto el conjunto de destrezas fÃsicas como psÃquicas. Es el modus operandi ordinario. El pensamiento habilita un proceso psÃquico para construir una imagen coherente del mundo, útil para la supervivencia.
El pensamiento es el resultado de la acción conjunta de la mente y las percepciones. La mente abstrae las estructuras estables de la totalidad y las dota de una existencia independiente. Es asà como distinguimos los objetos fÃsicos. Las percepciones son constantemente ordenadas por el pensamiento y adecuadas al marco epistemológico previamente construido. PodrÃamos decir que, habitualmente, percibimos lo que pensamos.
Percepción directa
Sin duda, actuar conforme al pensamiento supone un comportamiento individualista en tensión con el de otros individuos. Como fruto de este modo psÃquico de acción se producen todas diferencias y fragmentaciones que observamos en nuestras sociedades. En On Dialogue (1997) se recogen una serie de conferencias que buscan paliar este mal disgregador, a partir de un nuevo funcionamiento de la mente: el pensamiento consciente o conciencia.
El pensamiento es limitado por definición al tratar con abstracciones de una realidad global en sà misma. La conciencia es el modo complementario del funcionamiento psÃquico. Es capaz de percibir sin la habituación cultural propia del pensamiento. En el pensamiento consciente es posible contemplar la realidad directamente, sin mediaciones, y lograr percibir la realidad en su conjunto tal cual es.
La conciencia, en definitiva, es la capacidad de la mente para percibir directamente. Es la dimensión psÃquica que nos abre a lo nuevo y, por tanto, es fuente de creatividad. La originalidad propia del modo consciente del psiquismo permite romper con la superficialidad del pensamiento y sumergirse en las profundidades ontológicas de la realidad.
Mente individual y mente cósmica
Gracias a la conciencia el hombre puede religarse a la realidad en su conjunto. Más allá del pensamiento funcional, la conciencia permite contactar directamente con el fundamento dinámico del ser.
El origen causal de la conciencia lo sitúa Bohm unido a la causa primordial del ser: una mente-energÃa cósmica que todo lo fundamenta. De la mente cósmica emerge todo el orden explicado psicobiofÃsico. Es el origen del ser, material y psÃquico, que posibilita el pensamiento consciente.
El hombre es una mente individual. Es un ser material individualizado con capacidad para percibir conscientemente la realidad última. Fundamentado en la mente cósmica originaria, el hombre es un ser material psÃquico con relativa independencia del todo capaz de sentir fÃsicamente y pensar conscientemente la realidad.
Como sujeto autónomo el hombre puede aislarse de la dinámica cósmica y funcionar en un reducto de la creación con el modo pensamiento. El pensamiento, básicamente algorÃtmico, es suficiente para subsistir con relativo éxito en nuestra sociedad. Sin embargo, el hombre, como mente individual ligada al cosmos, está llamado a un comportamiento consciente superior.
La mente cósmica es una presencia agente constante. La mente individual es susceptible siempre de ser activada conscientemente y salir del modo pensamiento. La conexión entre la mente cósmica y la mente individual produce, según Bohm, la experiencia de la percepción directa consciente. El hombre se hace consciente de su dimensión psÃquica superior y alcanza una visión más Ãntegra y ajustada de la realidad global. Es el denominado insight, percepción directa o contemplación consciente.
El holomovimiento consciente
La fÃsica de Bohm es profundamente ontológica. Su concepción de la conciencia es psicobiofÃsica y holÃstica. Es la acción de la mente cósmica sobre las mentes individuales; pero Bohm trata de integrar este espÃritu cósmico en la dinámica causal del orden fÃsico. Hablamos, pues, de una misma realidad ontológica de materia-energÃa y conciencia. Todo es el resultado de la acción dinámica de un solo todo de energÃa-mente. El orden psicobiofÃsico explicado y el orden implicado son parte últimamente indiferenciada de un todo material consciente que lo causa. Para Bohm, este movimiento global coherente, es el fundamento causal de todo ser, orden y estructura. El holomovimiento es la realidad última.
El holomovimiento es materia-conciencia en movimiento. Desde el orden implicado la incesante actividad psicofÃsica emerge hacia órdenes cada vez más explicados hasta constituir el ser consciente fenomenológico. El fenómeno de la conciencia es, pues, la esencia desplegada de mente y materia. Cada ser consciente es una realidad material con actividad psÃquica, capaz de explicitar las propiedades intrÃnsecas del ser último de mente y energÃa.
La teorÃa no-local de la conciencia
La conciencia es el elemento integrador que dota de unidad a cada ser. El ser consciente se percibe como una unidad de materia y psiquismo. Un solo ser, un sujeto psicobiofÃsico.
La conciencia es un fenómeno emergente. El cerebro es una estructura material susceptible de generar conciencia. La ordenación adecuada de la masa cerebral a través de interacciones fÃsicas produce la experiencia consciente.
Bohm propone que al igual que la materia genera estados macroscópicos de coherencia cuántica, el cerebro podrÃa aprovecharse de estas propiedades fÃsicas y cohesionarse formando un todo. Esta hipótesis cientÃfica requiere buscar interacciones fÃsicas no-locales tipo Aspect-Bell que, ajustadas al cerebro, permitan engarzarlo cuánticamente.
Del mismo que un conjunto de partÃculas pierden su identidad al formar un sistema cuántico coherente, las interacciones cuánticas no-locales harÃan que las neuronas dejasen de comportarse como elementos individuales en favor de una sinergia neurológica.
Posible explicación de la experiencia mÃstica
Este comportamiento holÃstico del cerebro explicarÃa mejor el conjunto de fenómenos relativos a la experiencia intersubjetiva consciente. Para Bohm, desde un punto de vista religioso, la conformación de un estado cerebral cuántico tras la acción de fuerzas no-locales, permitirÃa explicar la experiencia mÃstica como la acción directa de la mente cósmica sobre una mente individual.
Aun conscientes de que no existe constatación experimental de esta teorÃa no-local de la conciencia, sin duda, la propuesta de Bohm es una tentativa cientÃfica para explicarla fÃsicamente. La conciencia, como fenómeno indubitable presente en el mundo fÃsico, precisa ser explicada cientÃficamente.
En el futuro, como ya pasa en la actualidad, la teorÃa fÃsica de la mente abrirá nuevos posibilidades de diálogo entre ciencia y religión. Las propuestas especulativas de Bohm representan un hito en la historia, ya clásico, de este diálogo de la fÃsica con la metafÃsica hacia una dimensión fÃsica fundante donde muchos atisbarán, aunque no necesariamente, la presencia de la Divinidad.
ArtÃculo elaborado por Manuel Béjar, investigador en la Cátedra CTR, con el objetivo de presentar una semblanza general del pensamiento fÃsico-filosófico de David Bohm
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